viernes, 26 de abril de 2013


 La persona en Santo Tomás de Aquino

El ser personal
El teatro se apoya en la máscara que oculta la persona, y a su vez la máscara adquiere su pleno sentido en la escena del teatro. Cuando se da el salto del teatro a la metafísica ocurre algo semejante: la persona funda la metafísica y ésta da razón del misterio del ser personal. Porque no hay duda que la persona precede la metafisica, como el ser precede el conocer. En la persona, como el ser en su más alto grado, tienen su asiento las tres partes de la metafisica como «lectura» y descubrimiento de la realidad existente: trascendental, categorial, personal. Solo la persona encierra toda esa gama de perspectivas. A su vez solo desde la metafíisica es posible integrar todos los componentes de la persona, desde el acto de ser, a los diversos modos de participación en el ser, que se van diferenciando conforme hay nuevos modos de potencia que recibe el acto de ser. Tomás nos ha enseñado a recorrer estas avenidas de la metafísica y de la persona. Es él quien nos presenta la síntesis más acabada del ser personal.
Esta lectura tomasiana es la que nos interesa conocer. La realidad de la persona coincide con el ser en su perfección más alta. Por ello el concepto de persona es el más complejo, en el cual pueden anidar todos los demás. En la tradición doctrinal de la persona Tomás descubre tres notas complementarias. En la síntesis que propone reaparecen también tres notas constitutivas: la primera es la totalidad, la segunda la subsistencia y la tercera la espiritualidad. El ser personal es siempre un sujeto integral, subsistente y de naturaleza espiritual. Cada una de las notas se despliega en un haz de componentes.
a) La persona es un todo singular, existente. Solo hay persona cuando tenemos un singular perfecto existente. El ser personal queda excluído donde hay solo partes, entidades abstractas, donde no hay autonomía e independencia. La realidad del ser personal no se puede dar en la mutilación del todo existente. La mano o el pie del hombre pueden ser llamadas partes, pero no admiten la designación de personas. Ocurre lo mismo con todo lo que sea universal, puro concepto, categoría abstracta, ente de razón cuyo ser es ser pensado.
La persona implica el acto de ser, y el ser en acto. Se da solo cuando hay un sujeto existente, un singular real, un individuo. De tal modo esta condición de totalidad existente es requerida, que para Tomás el alma separada del cuerpo, a pesar de que no puede separarse del ser y sigue existiendo como separada, y es capaz de tener todas las operaciones que se siguen del alma espiritual como es el conocer, apetecer, y tener relaciones, no es persona. El alma en estado de separación se encuentra en un cierto estado violento, en tensión hacia su propio cuerpo, porque por esencia es forma de una materia corporal, que implica carne y huesos.
Esta condición de ser un todo, un sujeto completo, existente, es el punto de partida de la realidad personal. Ha sido Kierkegaard el filósofo que más atención ha prestado al sujeto singular en su condición de único, irrepetible, con sus notas y componentes. Es lo que expresa el pronombre personal, el yo y el tú. La complejidad y perfección de este concepto queda bien clara al advertir que la persona es el único concepto que incluye la existencia, y que no admite abstracción. Por ello hay una limitación en nuestro lenguaje y en el modo de concebir las personas, porque no toleran abstraccion, y son inefables. Se revelan en el rostro mejor que en lenguaje. Y llevan consigo su secreto que nadie desde fuera les puede arrebatar .
b) El ser personal es subsistente. Topamos aquí con otra característica de la persona, la más radical en el ser, y al mismo tiempo como un escollo para nuestro pobre modo de concebir. La subsistencia es uno de los conceptos más complejos de la metafísica. Aristóteles abría la pista de esta nota al decir que la substancia primera era la que en verdad es real, y tiene una primacía en el tiempo, en el ser y en el proceso de conocer. La subsistencia incluye esa primacía óntica. Por un lado excluye la dependencia en el ser, y rechaza cualquier reducción a alguno de los accidentes. No puede ser de otro, en otro, para otro, a no ser de modo relativo.
La persona reclama autonomía, independencia en el ser y por ello en el obrar. Desde la vertiente positiva implica un ser en sì no en otro. Es el sujeto singular que subsiste, es y dura en el ser. «Según que existe por si y no en otro se llama subsistencia ya que decimos subsistir a lo que existe en sí y no en otro».
El concepto se hace esquivo a una adecuada comprensión, porque conserva como la substancia, una huella inadecuada de su origen. La partícula sub indica su parentesco con la substancia, que se designa así porque en nuestro modo de conocer no se presenta sino a través de los accidentes, como si fuera algo que está debajo de ellos y se oculta a la experiencia directa. En verdad no hay tal. La subsistencia es el fundamento del singular. Indica el modo de ser, la duración en el ser, la exigencia de independencia y autonomía. En la hora actual circulan otros vocablos complementarios, como insistencia, persistencia y aún proexistencia. Estos conceptos se verifican en el ser personal en cuanto es capaz de conocerse y de dominar su acción y sus procesos, en cuanto, siendo singular, está llamado a la autotrascendencia. De esta condición se sigue que el acto de ser le pertenece de modo inseparable. Tomás habla del acto de ser que viene con el alma, y por su mediación se comunica al todo humano que integra alma y cuerpo. El sujeto humano, y todo ente creado puede ser dueño de sus actos, de sus procesos, pero no lo es sino de modo indirecto de su propio ser, que le ha sido dado, y como tal es incomunicable. La incomunicablidad del ser es como la clausura ontológica de los seres personales. En esta nota se apoya el principio de la alteridad. Cada sujeto personal es otro. Y cada uno de los sujetos personales están clausurados en su propio ser y no pueden ser el otro. Cada uno es el que es, y no puede ser al mismo tiempo el otro. La subsistencia es fundamento y es como el sello de clausura: la persona es sui iuris et alteri incommunicabilis. «Por el nombre de persona se significa formalmente la incomunicabilidad, o la individualidad subsistente en la naturaleza».
c) La persona implica naturaleza espiritual. La tercera nota de la persona es decisiva. No se debe entender como diferencia específica, sino como un incremento en el ser que ya significa la subsistencia. Se requiere en la persona un modo de ser noble, digno, excelso: la condición espiritual. La tercera navegación ha dado a Tomás una visión completa del ser, en extensión como en intensidad. A través del ente se llega al ser. El ente es solo una participación finita del ser. La participación presupone la plenitud. Se da el ser en absoluto, y se dan los entes en una escala, en la cual hay dos órdenes bien diferenciados, el del espíritu y el de la materia. La totalidad de los entes se distingue en espirituales y materiales. En el polo opuesto al puro ser, se da la pura materia prima, con la diferencia que el puro ser es necesario y la pura materia imposible de existir por sí sola por carecer de acto. El problema difícil de resolver, que Tomás se planteó toda su vida, y dejó abierto era el de la existencia de los entes espirituales, substancias espirituales, inteligencias. No tenemos acceso a ellas de modo directo, dados los límites de nuestra experiencia. Pero llegamos a la certeza de su existencia desde la prueba ciertísima, la más cierta de todas las que tenemos, de la existencia del alma humana que cada cual experimenta en sí mismo a través de la presencia de sí a sí y de las operaciones consiguientes que implican la espiritualidad. El alma humana está en el horizonte o confin de esos dos mundos, el de la materia corporal y el del espíritu.
La persona solo existe en el horizonte del espíritu. Tal era ya la conclusión de Boecio: es persona el hombre, lo es el angel, lo es Dios. Pero no es persona ninguno de los vivientes, animales o plantas y menos pueden serlo los seres materiales, por más que puedan ser subsistentes. La persona implica por tanto el ser espiritual. Y aquí radica su dignidad en la escala del ser, su rango, su nobleza. La persona es una participación del ser en el grado más alto del mismo, que es el del espíritu. A diferencia de la materia corporal que lleva consigo la cuantidad y por ello nunca puede estar toda en todo, el espíritu tiene la condición de estar presente, de tener potencias y actividades que solo competen al espíritu. El ser espiritual, carente de partes, está todo en todo, puede entrar y salir de sí mismo a través de sus actos. Los neoplatónicos desarrollando lo que llamaban cascada de los entes, conocieron este entrar y salir, estar consigo y salir de sí, como una de las notas que le competen. Esto es propio del ser espiritual de la persona: una reditio completa.
Esa vuelta hacia sí mismo, la realiza la persona mediante el conocer y el apetecer. Por el conocer tiene en sí mismo, en esa presencia del alma consigo, todas las formas de las cosas conocidas. Conocer es acoger, abrirse a lo que está más allá, unir en el interior lo disperso en el mundo. Y esa apropiación de la realidad engendra un movimiento hacia afuera, pide una salida de sí a la alteridad. A toda forma sigue una inclinación. La clausura óntica se torna apertura ontológica. Aristóteles había descrito esta capacidad del alma, de conocer y dominar, y por ello de hacerse todas las cosas a través de dos signos, la mente y la mano. El alma se abre a la totalidad y se hace quodammodo omnia. Los neoplatónicos desplegaron la fuerza del amor como éxtasis y unión del amante con el amado, de la voluntad con el bien real de las cosas. El repliegue del ser sobre sí mismo en la persona se abre en abanico intencional en los dos campos, el del conocer y el del apetecer, y así se establece el admirable orden de las relaciones consigo, con el Ser absoluto, con otras personas, con el mundo. Estas cualidades de la persona que siguen al ser personal, por su dimensión espiritual, han sido desarrolladas, más que fundadas por el personalismo moderno.
La persona es el ser solitario por su condición de clausura, y comunitario por su realidad de apertura. Leibniz hacía de cada mónada un mundo sin ventanas, pero un mundo poblado de entes conocidos y de apetitos predispuestos en la armonía creadora y providente. Heidegger se esfuerza por demostrar la apertura del sujeto humano porque está en el mundo y da origen a un mundo cuando se situa en ese sutil hilo que se mece en las ondas del ser y de la nada.
Ser persona implica una dignidad congénita, y una capacidad de dignidad que se puede conquistar en la medida en que el ser desarrolla toda la potencia que encierra en su naturaleza espiritual. Hoy conocemos la riqueza de posibilidades del sujeto humano en su condición corporal, como desvelamos en los rostros, pero ya desde antiguo ha sido descubierta la infinita variedad de desarrollo del sujeto personal humano. La filosofia moderna de la subjetividad y de la conciencia se han beneficiado de este filón cuyas profundidades nunca han sido agotadas.
La sentencia de Heráclito sigue en pie:»Camina, camina, nunca llegarás a los confines del alma, tan profundo es su logos!».
Tal es la lectura de Tomás sobre la persona humana. Es una lectura metafísica, del ser personal. Se constata en los pronombres, yo-tu, nosotros, de algún modo se refleja en los nombres personales, pero de suyo es inefable. El discurso genérico sobre la persona es impreciso, apenas la indica, no la comprende. La persona indica este sujeto singular, existente, subsistente, que es espíritu o participa del espíritu. La persona indica la totalidad, y por ello incluye en su unidad todas las notas del ser, las de espíritu y en el hombre las de la materia; todo lo que subsiste en este sujeto. Un párrafo de Tomás nos dice lo esencial de su pensamiento. Es de la cuestion 9 De Potentia. «La persona designa una cierta naturaleza con un modo de existir. La naturaleza, que incluye la persona en su concepto, es la más digna de todas, es decir la naturaleza intelectual según su género. Análogamente el modo de existir que incluye el concepto de persona, es el más digno, esto es algo que existe por sí». Esta profundidad del ser de la persona puede fundar y trascender todas las exigencias de los personalismos, que acentuando la acción o las relaciones, dejan el aire la realidad del ser personal.
Mounier proponia las tres dimensiones de la persona en sus relaciones: por medio de la vocación se relaciona con Dios, por medio de la comunión con otras personas, por medio de la solidariedad con las tareas comunes de promoción del hombre en el mundo. Vocación, encarnación y comunión son las tres dimensiones de la persona. Para Tomás todo se encuentra en el acto de ser de la persona: «La personalidad pertenece necesariamente a la dignidad y a la perfeción de una realidad en cuanto esta existe por sí, todo lo cual va incluído en el nombre de persona» . La persona implica el modo más pleno de existir, el más noble. Porque «el ser pertenece a la m,isma constitución de la persona»
La orientación metafísica de Tomás ha llevado a su término el concepto de persona iniciado en Boecio. La aplicación de la doctrina del actus essendi a la persona es una conquista nueva y definitiva. El hombre es ser personal desde el principio y lo es para siempre, Hay una dignidad inherente a todo ser personal, que tiene aplicación inmediata en el hombre, cuyo ser y devenir van siempre unidos. El hombre es y se hace.
Es siempre persona y se hace personalidad. Desde su concepción hasta la muerte, su ser personal lo define, porque es su constitutivo. Nadie le puede dar esa condición, nadie se la puede quitar. Es algo anterior y superior a la sociedad civil, que se funda sobre la comunidad de personas.
3.- Actualización y futuro del hombre
El maestro Tomás ha sido designado como Doctor Humanitatis, por cuanto ha sabido leer a fondo el libro del hombre escrito con el dedo de Dios, huella divina, y por eso de profundidad inagotable. El hombre logra descifrar su misterio en la medida en que reconoce lo que es y asume su rol de responsable en la tarea de «hacer al hombre», mediante la promoción de sí mismo y de la sociedad. La gran dignidad del ser humano se condensa en su ser personal, y por ello en la conquista de la personalidad. Tomás, filósofo de la persona, con absoluta novedad, no puede ser definido como un filósofo personalista. El personalismo es típico del s. XX, que ha tenido su mejor desarrollo en discípulos de Tomás, como Maritain y Mounier. En el fondo, como confiesa Lacroix, ha nacido para defensa de la persona, oprimida por los totalitarismos.
Tomás reconoce el máximo nivel del ser en la persona, pero no se puede reducir todo su sistema a la persona. En la persona logra el ser su dignidad más alta, en ella se realiza un modo de ser, pero el ser como tal, al cual está abierta la inteligencia, rebasa ese horizonte.
Tomás es el pensador del ser en todas sus dimensiones, entre las cuales está la condición personal humana.
Hemos puesto de relieve la novedad cristiana al dar la primacía del mundo al hombre imagen de Dios, realizada en plenitud en Jesucristo y llamada al desarrollo en todo sujeto humano creado para salvarse. A esa novedad se añade la lectura del ser personal que es propia de Tomás, y supera cuantas se han hecho, porque toca lo profundo existencial de cada ser humano existente. Tomás ha logrado esa lectura desde las dos fuentes de su pensamiento, el de la inteligencia que descubre la verdad de los entes, y el de la fe que ha iluminado el misterio del hombre y lo resuelve a la luz de Jesucristo.
Pero Tomás es un sembrador en el surco. Ha lanzado su semilla y la ha confiado a los que venimos en pos de él. El reto que nos plantea es el de cuidar esa semilla de la verdad sobre el ser personal. La verdad tiene una fuerza irressistible, es lo más poderoso. Nuestro problema es de llevar a la realidad de la vida lo que la fe y la razón ya han descubierto acerca de la persona.
Hay tres campos en los que el concepto de persona, logrado por Tomás, tiene que ser desarollado.El futuro del hombre, esta aventura del tercer milenio está comprometido en esta aplicación. Los tres campos de preferencia son, a nivel individual, el de la educación de la persona, a nivel social, el desarrollo de los derechos de la persona, y a nivel trascendental el cultivo de las relaciones con Dios. Tomás va por delante.
El ha indicado el el camino por el cual hay que proceder. Pero él no ha sacado todas las consecuencias de su posición. El Doctor humanitatis nos pone a prueba ante estos retos que son pilares de lo humano en el tercer milenio.
El desarrollo de esta tarea excede ya los límites de este ensayo. Por ahora basta dejarlo insinuado. El desarrollo quédese para otra vez. Lo que Tomás realizó con la herencia judeocristiana de la persona, debe ser actuado en el milenio recién estrenado, por quienes lo toman como Doctor humanitatis. En esta marcha hacia adelante y hacia arriba, desde las alturas del ser personal, abre camino ejemplar el Papa Juan Pablo II, un gran estudioso de la persona, promotor del nuevo humanismo cristiano. Su obra de pensador, y de pastor, abarca esos tres campos indicados. Por ellos se puede desandar el camino extraviado, se devuelve a la persona su dignidad y a la familia su misión promotora y forjadora del hombre
ENMANUEL MOUNIER
Mounier en EL PERSONALISMO (Cap. “La Comunicación”) esbozó los cinco puntos que se hacen necesarios para que pueda llegar a desarrollarse una sociedad personalista y comunitaria. Se trata de:
1.- Salir de sí mismo: luchar contra el “amor propio”, que hoy denominamos egocentrismo, narcisismo, individualismo.
2.- Comprender: situarse en el punto de vista del otro, no buscar en el otro a uno mismo, ni verlo como algo genérico, sino acoger al otro en su diferencia.
3.- Tomar sobre sí mismo, asumir: en el sentido de no sólo compadecer, sino de sufrir con el dolor, el destino, la pena, la alegría y la labor de los otros.
4.- Dar: sin reivindicarse como en el individualismo pequeño burgués y sin lucha a muerte con el destino, como los existencialistas. Una sociedad personalista se basa, por el contrario, en la donación y el desinterés. De ahí el valor liberador del perdón.
5.- Ser fiel: considerando la vida como una aventura creadora, que exige fidelidad a la propia persona.
Asumir al individuo como «persona» no significa perderse en un espiritualismo más o menos platónico, o sublimar un “doble” imaginario de los humanos concretos, sino aceptar que el sujeto humano es carne espiritualizada, transcendida en cuanto que el amor (imagen de un Amor divino, con mayúsculas) se vive en lo concreto, y en lo material –por eso mismo el movimiento personalista, tras un breve instante de firteo con el colaboracionismo de Vichy, se alineó con los comunistas en la Resistencia antinazi. En palabras de Mounier, la persona es «existencia encarnada» y olvidar eso conduce a despersonalizar a los humanos. Como escribió Mounier en EL PENSAMIENTO DE CHARLES PÉGUY: «ya es hora de sacar la palabra “mística” de los eriales».
«Amar realmente a un ser, es amarlo en Dios», escribió Gabriel Marcel. O en otras palabras, el personalismo quiere fundar un nuevo humanismo cuyo sentido último se halla en la idea de la persona como expresión del amor divino. Maritain, por su parte, lo expresa así en HUMANISMO INTEGRAL: «La idea discernida en el mundo sobrenatural que sería como la estrella de ese nuevo humanismo, no sería ya la idea del sagrado imperio que Dios posee sobre todas las cosas; sería más bien la idea de la santa libertad de la criatura a quien la gracia une a Dios».
Por eso el personalismo es radicalmente antiliberal en la medida en que no acepta la idea de los humanos como meros “átomos sociales”; a la idea de libertad le opone la de comunidad: ese es el único ámbito en que la libertad resulta pensable. La sociedad es, ante todo, una comunidad de almas, es decir, una totalidad construida como suma de esfuerzos conjuntados en que lo material, como quería el poeta Maragall “no es más que símbolo”. El liberalismo conduciría a lo que Mounier llamará “existencia dramática” es decir, a la que ve el tiempo (y el Ser) no como plenitud, sino como vacío, que se expresa filosóficamente en el existencialismo sartriano.
El enfrentamiento con Sartre, a quien Mounier pretendió ningunear en su INTRODUCCIÓN A LOS EXISTENCIALISMOS (lo sitúa en la rama izquierda del “árbol existencialista” cuyo tronco es Kierkegaard y en cuya base está Pascal para hundir sus raíces en San Agustín) no tiene tanto que ver con el ateísmo cuanto con lo que Mounier denomina: «el ala mundana», la moda burguesa del decadentismo.
MOUNIER en ¿QUÉ ES EL PERSONALISMO?, se trata a la vez de:

1.- Una perspectiva que va al hombre como un ser material pero a la vez interior y transcendente.
2.- Un método para analizar la historia y la acción humana desde la perspectiva de la persona.
3.- Una exigencia «de compromiso total y condicional a la vez». Total porque no se limita a la simple crítica de lo que ocurre y condicional, pues la persona a la que se aspira, no es la que vive en el «aturdimiento colectivo» o en la «evasión colectiva».

Es difícil valorar hoy la “actualidad del personalismo” por muchas razones. En cualquier caso está claro que la filosofía personalista, como también el existencialismo, quedó al margen de la corriente de pensamiento central en el siglo 20, es decir, fuera del análisis lingüístico; muchas de sus metáforas aguantarían mal un análisis de este tipo. Es significativo que los actuales pensadores «comunitaristas», muchos de ellos católicos, prácticamente nunca reconocen su deuda con el movimiento personalista pese a que éste se basaba muy especialmente en la reivindicación de la “comunidad”. Y la explicación es sencilla: el comunitarismo actual es de tipo liberal, mientras que Mounier abominaba del liberalismo que consideraba anticristiano por poner al hombre bajo el dinero.

Para Mounier no será posible establecer jamás una comunidad si no se asume que lo gratuito, lo simbólico y en general el ámbito de “la comunicación” han de mantenerse al margen del dinero, que por su propia esencia lleva a romper la cohesión social. Al individualismo que denunciaba, se añade hoy un cosmopolitismo en las comunicaciones (que muchas veces hace imposible “la” comunicación) y una interculturalidad que puede comprenderse difícilmente desde una ética de máximos, (y que tiene algo de postizo, de paternalista y cursi). Sin embargo, no es casualidad que algunas críticas personalistas a la sociedad burguesa hayan reaparecido donde menos se les podía esperar a priori, es decir, en el análisis sociológico de la postmodernidad. Puede entenderse fácilmente que sea precisamente el postmodernismo de Lyotard y Vattimo el que beba de fuentes personalistas porque es precisamente la crítica de Jaspers, de Scheler y de Mounier la primera que se dirigió simultáneamente y en profundidad la herencia “progresista” de la Ilustración y contra el totalitarismo pesimista de Marx, Nietzsche y Freud.
LA DEFINICIÓN DE "PERSONA" BASADA EN LA COMPETENCIA COMUNICATIVA
Apel afirma que podemos interpretar todas las expresiones lingüísticas, todas las acciones con sentido y las expresiones humanas corporales, en la medida en que pueden ser verbalizadas como argumentos virtuales. Tomando esta afirmación como referencia, frece entonces su definición de persona: «todos los seres capaces de comunicación lingüística deben ser reconocidos como personas, puesto que en todas sus acciones y expresiones son interlocutores virtuales» (400 -cast. 380-). Un ser dotado de competencia comunicativa sólo puede acceder a la verdad y reconocer cuáles de sus deseos pueden plantearse como exigencias,
si reconoce a los demás seres dotados de competencia comunicativa como igualmente facultados para intervenir en un proceso
argumentativo y para defender con razones sus propuestas. Según Cortina, éste es el nuevo ser autónomo: el que tiene capacidad y derecho «para defender con argumentos sus propuestas » (1985,108). A estos seres, autónomos en virtud de su competencia comunicativa, Apel los denomina personas.
La competencia comunicativa se adquiere dentro de un lenguaje particular, pero la transciende como condición de posibilidad y validez de la "traducción", de la "comprensión hermenéutica" y de la "reconstrucción lingüística".
Apel dice: «La "competencia comunicativa" representa a mi juicio un momento de distanciamiento reflexivo y soberanía creativa de los seres humanos en relación con cada lengua determinada» (1973c, 302 -cast. 286-). Algunas de las funciones propias de la competencia comunicativa son las siguientes (Cortina, 1985,119): producir actos de habla, posibilitar la traducción entre lenguajes, permitir el
FILOSOFÍA Y PEDAGOGÍA
entendimiento intelectual, ofrecer una base para romper y cambiar c o n v e n c i o n es lingüísticas, y dar cauce a la reflexión sobre el lenguaje desde el lenguaje sin incurrir en un círculo vicioso.
Apel considera la pregunta en torno a la posibilidad de reflexionar sobre el lenguaje desde el lenguaje, como la pregunta por la posibilidad misma de la filosofía, y defiende la pretensión universal de validez de la reflexión filosófica, la cual, «en tanto que reflexión sobre el supremo grado de universalidad del sentido pensable, que podemos alcanzar reflexionando con ayuda del lenguaje, no se identifica con una reflexión psicológica -repetible a discreción sobre el acto privado de pensar-» (1973a, 326 -cast. 311-). Defiende un concepto hermenéutico-transcendental del lenguaje (1973b, 333 -cast. 318-), es decir, un concepto del lenguaje como condición de posibilidad y validez del acuerdo y del auto-acuerdo, así como del pensamiento conceptual, del conocimiento objetivo y del obrar con sentido.

Carl Rogers:
“El individuo posee en si mismo potenciales, recursos para su propia comprensión, para cambiar su auto concepto, sus actitudes y para dirigir su conducta, estos recursos pueden ser liberados a condición de que un determinado clima de actitudes psicológicas facilitadoras pueda ser logrado.”Según Carl Rogers, las tres actitudes básicas pueden crear un marco propicio para que la persona pueda comprenderse así misma de una mejor manera, recobra confianza en sí mismo y obtiene una autoestima indispensable para su bienestar.

Las Tres Actitudes Básicas:
1. Autenticidad:
Carl Rogers también la llama congruencia, esta consiste en que cada persona debe de “ser, lo que es”, es decir, no usar mascaras. (el concepto de mascara en psicología, hace alusión de que una persona no muestra quien es, sino que se oculta detrás de otra personalidad.)
En el ámbito clínico la actitud de la Congruencia se refiere a la autenticidad, sinceridad y transparencia del terapeuta en su contacto con el cliente. Se trata de un encuentro existencial, no intelectual, teórico o técnico, el terapeuta se muestra tal cual es, no como una máscara, sino vivo, con sentimientos.
La autenticidad es una condición difícil de cumplir que implica dos elementos: que el terapeuta esté abierto a sus sentimientos y experiencias pudiendo simbolizarlos, y que esté dispuesto a comunicar esos sentimientos cuando sea necesario, con vistas a que la relación terapéutica sea auténtica y real.

La autenticidad en nuestros tiempos:
La mayoría de las personas utilizan mascaras, se ocultan detrás de personalidades que idealizan o pretenden ser, sin embargo no son ni la mitad de lo dicen. Esta actitud de aparentar algo que en realidad no son puede convertirse en algo patológico.
Por ello mismo, Carl Rogers hace énfasis en que una persona con una actitud congruente, suele ser una persona sana. Ya que se muestra como es, independientemente del lugar.

2. Aceptación Incondicional:
Esta actitud, implica aceptar a la persona como es, con sus sentimientos y experiencias. En el ámbito clínico la aceptación Incondicional es entendida por Rogers como ausencia de evolución o deseo de interferir o modelar, además de respeto e interés positivo hacia el cliente. Es una aceptación total de la persona y sus conductas, que genera un clima de seguridad, que permite al cliente explorar en su interior sin miedos.

La Aceptación incondicional en nuestros tiempos:
Este constructo desarrollado por Carl Rogers, considero uno de los más importantes y difíciles de desarrollar. Digo que es difícil porque aceptar a una persona, es algo difícil, conociendo toda la inmensa gama de personalidades que existen en el mundo, supongo que para mi seria muy difícil aceptar a algunas personas, compartir sus sentimientos y experiencias, esto se puede explicar simple pero no lo es.

Por ejemplo, a mi me gusta ser muy sincero en lo que digo, pienso y escribo, y sinceramente en algunas ocasiones no he podido compartir los sentimientos y/o experiencias de otras personas, lo cierto es que no soy una moneda de oro para caerle bien a todo mundo, pero trato de ser alguien diferente a los demás y ser yo mismo.
Esto lo comprendí en el ámbito clínico, que cuando tu eres tú mismo, empiezas a comprender a los demás, empiezas a compartir sus experiencias y aceptarlo tal como es él o ella. Por lo tanto, para poder aceptar a los demás, primero debemos de aceptarnos nosotros mismos, si no aceptamos quienes somos no podremos aceptar a los demás como son.
En la medida que aceptemos quienes somos, nuestra salud mental estará mas sana y por lo tanto nuestras actitudes siempre serán únicas, sin querer ser alguien a quien idealizamos.

3. Empatía:
Carl Rogers, mencionaba que la empatía es la capacidad que se tiene para comprender la experiencia única de la otra persona, por decirlo así de simple, es “estar dentro de los zapatos de alguien” y comunicar algo de esta compresión. Desde el punto de vista clínico es la capacidad de captar el marco de referencia del cliente, percibir sus significados personales como si fueran propios y acompañarlo en sus sentimientos, de modo que éste pueda explorar con mayor precisión sus experiencias y clarificar sus sentimientos más profundos.

La empatía en nuestros tiempos:
Estar dentro de los zapatos de alguien no tan fácil como parece, en ocasiones se suele criticar a otros y por lo general solamente se critican los errores que el otro pueda cometer, sin saber cuál ha sido la razón o el proceso que lo llevo a cometer tal conducta, actitud o equivocación.

Por ejemplo, muchas veces solamente criticamos la conducta de los indocumentados que viajan hacia los Estados Unidos, tampoco digo que sea lo correcto viajar sin papeles o de una manera legal, sin embargo muchos de ellos viajan de manera ilegal tratando de escapar de problemas sociales, familiares, económicos, entre otros. Y en vez, de apoyarlos primero les cerramos las puertas. Claro, en esto también estoy consciente de que muchos de los indocumentados también en su camino van robando, asaltado, quitándoles dinero a los demás y cometiendo actos ilícitos.
Pero regresando al punto de la empatía, este ejemplo de los indocumentados solamente es uno de miles de ejemplos que se podrían dar, pero pensé en este porque para mí es un fenómeno social que afecta de manera determinante a la sociedad y que se ve cotidianamente.
Cuando escribo esto, trato de comprender del porque Carl Rogers decía que estos tres constructos son de vital importancia para la salud mental del individuo y para su auto realización como persona. Y llegue al punto en el que si todas las personas desarrollaran estos tres puntos vitales, seguramente la humanidad cambiaria, seguramente las personas tendrían otro punto de vista, sin embargo esto es algo muy difícil, pero no imposible.

HUMBERTO MATURANA

Humberto Maturana es Doctor en Biología de la Universidad de Harvard. Obtuvo el Premio Nacional de Ciencias en 1994 por su destacado aporte a la biología del conocimiento.
Además, es autor de diversos libros como De Máquinas y seres vivos, El árbol del conocimiento -ambos en colaboración con Francisco Varela- y Amor y juego, entre otros.
“Tápense el ojo izquierdo y miren con el derecho la cruz que está al medio. Luego muevan el papel y el punto negro desaparecerá”. Así comenzó Maturana la conversación con la gran cantidad de asistentes que se reunieron en el Hall del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA). Los ejemplos, y las láminas didácticas permitieron explicar en forma distendida sus planteamientos sobre conocer, la razón, los seres vivos y el amor.
- ¿Podría explicarnos su afirmación de que los seres humanos estamos imposibilitados para distinguir entre ilusión y percepción?
Si me toco la punta de la nariz con los dedos cruzados, se sienten dos puntitas. Pero si me veo en el espejo… ¿A quién le creo? ¿Al espejo o al tacto? Los seres vivos vivimos lo que vivimos como válido en el momento de vivirlo. La ilusión es una experiencia que uno vive como válida en el momento de vivirla e inválida desde otra experiencia que uno acepta. Al creerle al espejo, digo “esto es una ilusión” (porque veo una puntita, acepto lo que me muestra el espejo).
Con la percepción es lo mismo. La percepción y la ilusión son experiencias. La primera se valida con otra, y la segunda se invalida con otra.
En la experiencia misma no tenemos cómo distinguir entre ilusión y percepción.
- ¿Cómo diferencia el error y la mentira?
Supongamos que un niño dice algo, y un adulto le dice “eso no es así, estás mintiendo”. Pero el niño insiste diciendo “yo lo vi” ¿Qué le pasa al niño? El niño no está mintiendo, puede haberse equivocado, pero no mintió. Uno no sabe que está cometiendo un error cuando dice lo que dice. Cuando digo “me equivoqué” nace el error. La disculpa por el error pide al otro reconocimiento de honestidad. En cambio la mentira, uno sabe que está mintiendo. En el error no me equivoco porque quiero equivocarme…
Si castigamos el error, invitamos a mentir. Asi que por favor cuando alguien se equivoque y diga “disculpe, me equivoqué”, felicítenlo.
- ¿A qué se refiere con plantear a la cultura como red de conversación?
En esto aparece el tema del lenguaje. Usualmente uno piensa que el lenguaje es un sistema de comunicación sobre la realidad, sobre lo que existe allí. Una comunicación simbólica. Que el lenguaje nos permite hablar de lo que hay. Pero el lenguaje no puede ser eso porque no tenemos cómo hablar de aquello independiente de nosotros porque no sabemos, y esto no es una limitación. Uno descubre que con el lenguaje uno coordina sus conductas. Por ejemplo: salgo a la calle y quiero tomar un taxi, en una avenida de doble vía, pero todos vienen ocupados. Sin embargo al otro lado están desocupados, ¿qué hace uno? Quizás uno puede cruzar la calle, pero no se puede porque hay barreras, entonces uno ve que viene al otro lado un taxi desocupado. De repente se encuentra la mirada con el taxista y lo detengo con un gesto. Seguramente dará la vuelta y vendrá hacia acá. Pero si justo viene en mi dirección otro y lo tomo, el anterior taxista se molestará.
Lo que ha pasado con estos gestos -y que lo expresamos en el discurso-, es una operación mínima en el lenguaje. El lenguajear consiste en un fluir en el convivir en coordinaciones de coordinaciones de haceres. Lo coordinamos de tal manera que surge en la convivencia, en una manera consensual.
¿Qué quiere decir que uno entiende al otro? Que coordina las coordinaciones de haceres. Conversar es un fluir en coordinaciones de haceres y emociones.
Las culturas, las comunidades que constituyen una cultura, forman un espacio común, fundamental, de coordinaciones de coordinaciones de haceres y emociones, que es cerrado, que uno lo aprende cuando se incorpora y es miembro de la cultura y si no lo aprende no es miembro de la cultura. Las culturas son redes cerradas de conversaciones que uno aprende haciéndose miembro de ella, ya sea en la infancia o en algún otro momento.
- Usted plantea que el amor es la emoción que nos constituye como seres humanos ¿Cómo incide esta emoción en el surgimiento del lenguaje?
Yo me encontré con el tema del amor justamente en el tratar de entender cómo tiene que haber sido al comienzo, porque lo interesante es que el lenguaje comienza en un espacio en que no debe haber existido el lenguaje. Uno ve que toda la historia de la transformación del sistema nervioso tiene que ver con la convivencia, con el hacer cosas juntos. Entonces, lo que me di cuenta es que si es cierto que el lenguajear son coordinaciones de coordinaciones de haceres, para que eso pase hay que permanecer juntos. Y para estar juntos hay que disfrutar el estar juntos. La emoción que hace posible el origen del lenguaje es la que constituye la cercanía, ella es el amar. El amar tiene que ver con el ver, con el oír, con el estar presente.
- ¿Cómo podemos hacerle entender a la ciencia que el amor también es un camino para comprender?
Una persona es amorosa cuando se conduce de modo tal que a través de lo que él o ella hace el otro surge en su legitimidad en la convivencia con él o ella. Eso ocurre cuando no hay prejuicios, expectativas, exigencias en la relación. El otro tiene presencia, cuando es legítima su presencia, no se tiene que disculpar por ser. Si yo no respeto nunca lo voy a comprender…
El acto de la reflexión -la ciencia por ejemplo- requiere amar. Requiere este acto de moverse en las circunstancias, sin prejuicios, expectativas o exigencias. En el proceso de entender se requiere una cierta actitud para entender. Pero en el mundo actual aparece la competencia, la ambición, y allí surge esa negación aparente del amar.
Las emociones son el fundamento de todo hacer. Nunca se pueden separar. La comprensión no se da en la argumentación racional, si no en que yo acepte esa argumentación racional como válida, y eso depende de la emoción.
* El hombre como ser biológico y racional, según Humberto Maturana.
Humberto Maturana revolucionó el mundo de la ciencia con su teoría biológica del conocimiento; que afirma, entre muchas cosas, que no se puede hacer referencia a una realidad independiente del hombre. La epistemología de este biólogo chileno de 71 años, perteneciente a la corriente sistémica, lo ha colocado entre los constructivistas radicales como von Foerster, Piaget y von Glaserfeld.
A continuación presentaré el planteamiento medular de Maturana respecto al hombre y su biología. El siguiente texto fue extraído de una entrevista realizada a Humberto Maturana, por su discípula Sima Nisis, y que fue publicada en una inportante página web de internet. Así tenemos aquí el planteamiento de Maturana, explicado por él mismo:
“La biología es un dominio de observación, de explicación y de reflexión sobre el vivir de los seres vivos. Lo biológico tiene que ver con el vivir del ser vivo, por esto se aprende biología 'biologizando', en el mirar y amar a los seres vivos.
En general, todo quehacer se aprende en la realización de ese quehacer.
Si el quehacer es discursivo, se aprende en el discurso, si es manipulativo, se aprende manipulando. Todo conocimiento es un modo de vivir y, por lo tanto, es multidimensional y su multidimensionalidad debe adquirirse en el vivir. Por ello, por supuesto, es necesario aceptar la multidimensionalidad del dominio del conocimiento que interesa en toda su magnitud.
¿Cómo se aprende?: viviendo las acciones que constituyen al otro como un legitimo otro en la convivencia. Naturalmente lo mismo vale si la pregunta se refiere a cualquier otro quehacer. En términos generales podemos decir que uno aprende el mundo que uno vive con el otro.
Los seres humanos en el vivir hablamos, conversamos. Estamos en el lenguaje cuando nos movemos en las coordinaciones de coordinaciones de acciones en cualquier dominio que sea. Pero, el 'lenguajear' de hecho ocurre en la vida cotidiana entrelazado con el emocionar, y a lo que pasa en este entrelazamiento llamo conversar.
Los seres humanos siempre estamos en la conversación, pero el lenguaje, como fenómeno, se da en el operar en coordinaciones de coordinaciones conductuales consensuales recurrentes. Lo que pasa es que nuestras emociones cambian en el fluir del 'lenguajear', y al cambiar nuestras emociones cambia nuestro 'lenguajear'. Se produce un verdadero trenzado, un entrelazamiento degeneración reciproca del 'lenguajear' y del emocionar. Eso es el conversar. Es una conversación por cuanto se da el entrelazamiento de que acabo de hablar. Estamos interesados, aburridos, alegres, enojados durante el fluir de nuestro lenguajear'. A veces nos movemos en una monotonía emocional, lo cual no quiere decir que no estemos en el conversar y que no nos movamos en el fluir emocional.
Convivir en la aceptación del otro como un legítimo otro es fácil. ¿Como?, aceptando la legitimidad del otro. Hay algo que uno siempre sabe aunque tal vez uno no se detiene a reflexionar en ello, o porque no quiere reflexionar o porque piensa que la reflexión va a tomar mucho tiempo.
Me refiero a dos cosas: la primera, es que si uno se encuentra con otro, el otro lo puede escuchar a uno solamente en la medida en que uno acepta al otro; la segunda, es que la aceptación del otro se da en la emoción y no en la razón.
No es que la emoción invite a desear algo. Uno se encuentra en el deseo o en el rechazo. El deseo aparece como algo que le sucede a uno en el vivir, aparece en el fluir que hay entre las coordinaciones de las coordinaciones conductuales del "lenguajear" y del emocionar entrelazados, ahí surge el deseo de saber sobre una determinada cosa, como algo que nos pasa desde la nada, aunque después nos parezca justificable.
El amor es el dominio de las acciones que constituyen al otro como un legítimo otro en convivencia con uno. Uno se encuentra con otro y, o se encuentra en las acciones que lo constituyen como un legitimo otro en la convivencia, o no. A uno le pasa eso. También le pasa a uno que se encuentra con alguien en las acciones de rechazo, negación o indiferencia como algo que le sucede a uno porque sí, desde la nada.
El suceder de la experiencia le pasa a uno en el fluir del vivir. Así como el vivir humano se da en el conversar, el emocionar le sucede a uno en el fluir del conversar, y esto tiene una consecuencia fundamental: si cambia el conversar, cambia el emocionar, y lo hace siguiendo el curso del emocionar aprendido en la cultura que uno vive y ha vivido.
Es debido a esto el efecto terapéutico de la reflexión como un operar que lo centra a uno en su cultura y en lo fundamental de lo humano que es el amor.
* Ante todo, creo que uno tiene que aceptar su legitimidad; es decir, reconocer que lo humano no se constituye exclusivamente desde lo racional. Es cierto que lo racional es importante en el tipo de vida que vivimos, pero el primer paso para revalorar la emoción seria aceptar que entrelazado a un razonar esta siempre presente un "emocionar".
En el momento en que uno ve eso se da cuenta de que es así. Se podría invitar a alguien a una reflexión en cada momento: ¿Qué te esta pasando?, es una pregunta dirigida a mirar el propio emocionar y no a mirar el propio razonar. Desde el momento en que la persona la contesta, se encuentra mirando su "emocionar". Es decir, si la invitación a esa mirada es aceptada, entonces la presencia continua de la emoción y del fluir emocional se hace aparente. Pienso que en el momento en que uno acepta la presencia de la emoción y amplía su mirada reflexiva se da cuenta de que la emoción es el fundamento de todo quehacer.
Las emociones tienen una presencia que abre un camino a la responsabilidad en el vivir. Tenemos miedo de las emociones porque las consideramos rupturas de la razón, y queremos controlarlas. Creo que el deseo de controlar las emociones tiene que ver con nuestra cultura orientada a la dicotomía de lo bueno y lo malo; se enfatiza, como línea central de la vida la lucha entre el bien y el mal, "lo bueno y lo malo". Lo malo tiene una presencia enorme, no como una falla circunstancial o como un error, sino como algo constitutivo.
Ahora, desde el momento en que uno mira a los seres humanos constituidos en lo bueno y lo malo, y se vive en la lucha entre el bien y el mal, se pierde la confianza en lo humano y lo natural. Los seres humanos son malos, se dice, entonces no son confiables.
En un momento histórico como el nuestro, descendiente del periodo histórico de la ilustración, parece que la maldad se controla con la razón y que la razón nos acerca a lo bueno. El resultado es que vivimos en lucha contra las emociones en el supuesto de que ellas nos alejan de la razón, y nos acercan a lo arbitrario que es lo malo. Yo creo que lo humano no se constituye en la lucha entre el bien y el mal. La lucha entre el bien y el mal -pienso- pertenece a un momento de nuestra historia cultural, de modo que nosotros, culturalmente, estamos inmersos en esa lucha, pero ella no pertenece a la constitución de lo humano.
Las relaciones humanas se ordenan desde la emoción y no desde la razón, aunque la razón de forma al hacer que el emocionar decide. En nuestra cultura creemos que las relaciones humanas deben controlarse porque vivimos en la mentira de la apariencia y no en el respeto por nosotros mismos y por el otro que constituye lo social, precisamente porque vivimos en la dicotomía del bien y del mal como condición transcendente y, precisamente porque vivimos así, no vivimos en la responsabilidad de nuestros actos.
Mi reflexión comenzó al mirar a los seres vivos como sistemas autopoiéticos, como sistemas en los que todo ocurre en referencia a ellos en el proceso de vivir. Eso me llevo a pensar en la convivencia que dividí en dos tipos: uno que lleva a la destrucción del convivir y otro que lleva a la realización del convivir. Uno que lleva a la separación y, por lo tanto, a la no convivencia, y otro que lleva a la conservación de la convivencia.
Y así me di cuenta de que aunque ambos tipos de convivencia se realizan a través del vivir, el que lleva a la realización de la convivencia, a la realización del vivir con otro, solamente se puede dar en la medida en que la convivencia se hace en la aceptación del otro como un legitimo otro. La única forma de encontrarse con alguien es aceptando su "emocionar", no negándoselo.
El organismo como sistema existe en una armonía o coherencia interna que se pierde cuando sus relaciones de interacciones dejan de ser congruentes con esta armonía. La negación del amor rompe esta congruencia y da origen a alteraciones fisiológicas que hacen posible procesos como alteraciones en la dinámica motora, endocrina, inmunitaria, neuronal, o tisular en general. Así, gérmenes que coexisten normalmente con nosotros se hacen patógenos porque nuestra relación con ellos se altera, o se alteran procesos de regulación de la dinámica celular que resultan en disfunciones orgánicas, o sea, por alteración de la biología del amor se altera la dinámica endocrina de modo que surgen alteraciones en la dinámica tisular o, por ultimo, se altera la dinámica motora y de atención y surgen u ocurren accidentes por cegueras o esfuerzos desmedidos. Todos los fenómenos del vivir se pueden vivir en la armonía de su legitimidad desde la biología del amor, incluso una perdida. Pero para que esto sea así, la persona debe crecer en la dignidad del respeto por si mismo y por el otro que trae consigo la biología del amor. Pienso que la mayor parte del sufrimiento humano, y la mayoría de las enfermedades humanas tienen su origen en la negación del amor.
La existencia de un ser vivo en armonía con su circunstancia se da en la armonía interna que le permite moverse adecuadamente en un espacio de existencia legitima, y la única circunstancia que hace que la existencia humana sea legitima, es la armonía con la circunstancia del otro. Somos humanos en tanto somos animales que vivimos unos con otros en el conversar y eso se da sin lucha y sin conflicto solamente en la aceptación del otro como legitimo otro en la convivencia.
El crecer con respeto por si mismo y respeto por el otro, no asegura una conducta especifica ni una vida sin accidente ni dolor, pero asegura una vida en la cual el niño y luego el adulto pueden moverse en congruencia con su circunstancia y vivir los sucesos del vivir en legitimidad social, es decir, como seres responsables de sus actos porque aceptan sus emociones.
Sin embargo, vivimos en una cultura que niega el amor al darle un carácter especial subiéndolo al pedestal de la virtud. Vivimos una cultura que esta centrada en la distinción entre el bien y el mal, en la exigencia de la obediencia y, por lo tanto, en la desconfianza, y no vemos que sin confianza no se constituye lo social. Por esto, solo vemos la desconfianza, el desamor, la competencia, la lucha. Luchamos todo el tiempo y esa continua lucha es una continua enajenación en la desconfianza que va creando fracturas en la trama de la convivencia social. Vivimos una cultura que habla del amor pero lo niega en la acción.
En la infancia guiamos a los niños en la colaboración, el respeto mutuo, la aceptación del otro, el respeto por si mismo, el compartir y la legitimidad de la sensualidad. En el pasaje a la vida adulta los guiamos en la apropiación, la lucha, la negación del otro, la competencia, la dominación y la negación de la sensualidad valorando sobre todo la razón. Es decir, guiamos a nuestros hijos durante la infancia en la biología del amor, y en la juventud los guiamos a la biología de la agresión. Así como el amor es el dominio de las acciones que constituyen a otro como un legitimo otro en convivencia con uno, la agresión es el dominio de las acciones que niegan a otro en la convivencia con uno. Los seres humanos vivimos permanente o recurrentemente en esta contradicción: aprendemos a amar en la infancia y debemos vivir en la agresión como adultos. Por esto el amor para nosotros se ha vuelto literatura o, lo que es lo mismo, una virtud, un deber, un bien inalcanzable o una esperanza.
Para vivir en la biología del amor tenemos que recuperar la vida matrística de la infancia y para ello tenemos que atrevernos a ser nosotros mismos, atrevernos a dejar de aparentar, atrevernos a ser responsables de nuestro vivir y no pedirle algo de sentido a nuestro existir. Pero hacer todo eso, en verdad, no es tan difícil si damos el primer paso recuperando nuestra dignidad al aceptar la legitimidad del otro, quienquiera que este sea. Si usted además me pregunta como se hace eso, yo diría: si vas por un sendero y se cruza una serpiente venenosa di: Ah, una serpiente venenosa, debo dejarla pasar! Si vas por un prado y ves una mariposa di: Ah, que bella mariposa, que hermoso como vuela de flor en flor! Si vas por la ciudad y ves un ladrón, y hay para ti la posibilidad de impedir su acción, impídela... así de fácil...”
Después de leer algunos capítulos de la obra de Humberto Maturana, puedo decir que para él hay varios principios que relacionan lo biológico o corporal, con lo psicológico o mental:
·         Se entiende biología como la constante transformación interna que sufre el ser humano frente a cada experiencia de vida. Así podemos entender biología no sólo como genoma, sino como la constante interacción del individuo con el medio.
·         Todas nuestras actitudes y comportamientos están determinados por fenómenos biológicos, por como nos enfrentamos al medio y a los demás organismos.
·         Como cada uno de nosotros es biológicamente diferente, presentamos conductas diferentes.
·         A todo fenómeno psicológico le corresponde un fenómeno biológico diferente, éstos son la base de los fenómenos psicológicos.
·         Hay tres factores que influyen igualmente en toda conducta: los genes, el medio y el desarrollo.
·         Sin corporalidad no hay conducta, no hay actividad mental si no hay información corporal. La complejidad de nuestro sistema nervioso explica la complejidad de nuestra conducta, que surge de relaciones internas entre los componentes del organismo.
·         El ser vivo opera siempre en su “presente estructural”, pasado y futuro no influyen en el operar. El organismo se va transformando con cada experiencia, por lo tanto siempre se está generando una nueva estructura corporal, por eso se dice que el pasado no influye, porque está asimilado... es parte de ese organismo.
·         Todo organismo tiene una historia de cambios estructurales en un medio: ontogenia.
·         Las perturbaciones externas sólo modulan los constantes cambios de actividad del organismo, por lo tanto, no especifican lo que a éste le ocurre.
·         Toda experiencia nos modifica, conocer es toda acción efectiva.
·         “Toda conducta es una visión externa de la danza interna del organismo”
·         LA FÍSICA CUÁNTICA Y EL PENSAMIENTO HUMANO
·         Introducción:
·         La Física Cuántica, es la física de las posibilidades, una manera de describir el mundo. Su campo de actuación es el de las partículas elementales, que se desenvuelven de manera misteriosa para la percepción ordinaria, ajenas a las leyes de los objetos físicos, dando lugar a diferentes interpretaciones. En el presente artículo se plantea una serie de interrogantes relacionadas con la física cuántica lo que permitirá cuestionarnos acerca de ¿Cómo piensa el ser Humano?, la respuesta a esta se analizará apoyándose en los siguientes cuestionamientos: ¿Nosotros Creamos la Realidad?, ¿Nuestros Pensamientos afectan esa realidad?, ¿Quién o qué Escoge esa Realidad?
·         Lo fundamental de las reflexiones que se que se realizará a través de estos cuestionamientos permitirá integrar los avances y tendencias científicas en nuestra vida cotidiana y la de nuestra comunidad, optimizando las posibilidades de evolución de una manera accesible y con una amplia gama de aplicaciones concretas y prácticas. Para esto, se tendrá como punto de referencia El Libro y la Película ¿Y tú qué sabes? escrito por ARNATZ, William; CHASSE, Betsy & VICENTE, Mark, y mis puntos de vista argumentados a partir de mi experiencia profesional y personal.
·         1. ¿Cómo piensa el ser Humano?
·         El verdadero aprendizaje humano es una construcción inductivo – deductivo que depende de cada persona (de su memoria, motivación, concentración, actitud y conducta), que logra modificar su estructura mental y alcanzar un mayor nivel de diversidad, de complejidad y de integración. Parte de la estructura mental que la persona trae (preconceptos) y reconoce el nivel de pensamiento lógico que posee para propiciar experiencias que promueven sus habilidades de observación, análisis, síntesis, evaluación y crítica.
·         Todo lo anterior se apoya en la estructura conceptual de cada persona, parte de las ideas y preconceptos que él trae sobre algún tema de análisis; prevé el cambio conceptual que se espera de la construcción activa del nuevo concepto y su repercusión en la estructura mental; confronta las ideas y preconceptos afines al tema, con el nuevo concepto que aprende; lo aplica a situaciones concretas (y lo relaciona con otros conceptos de la estructura cognitiva) con el fin de ampliar su transferencia.
·         Todos los grupos sociales establecen sus reglas, sus valores, sus prácticas y su saber específico, definen su misión y sus metas, dentro de estas metas también están las metas de formación que busca cada grupo social e individuo para lograr su identidad y hacerlo parte de su realidad.
·         El aprendizaje humano es un proceso en construcción que mediante el cual intervienen cuatro aspectos fundamentales así:
·         1. El Ser es el aprendiz, quien realiza un aprendizaje significativo de la cognición estructurada de las actividades de aprendizaje.
·         2. El Saber es el contenido o información fundamental y cuyas fuentes de acceso son: los objetos reales, la experiencia, los materiales educativos, las bibliotecas y la tradición.
·         3. El Hacer lo realiza los padres, el docente, tutor o maestro guía quien ajusta las herramientas pedagógicas en lenguaje audiovisual de ayuda conmutada sostenida.
·         4. El Convivir empleando la andragogía como metodología educativa para que los adultos desarrollen sus proyectos de aprendizaje.
·         Para poder dar una idea clara de Cómo piensa el ser humano, debemos tener claro cómo es su proceso de aprendizaje, cómo se comporta, su motivación y cómo es el proceso cuando se realiza la interacción entre el alumno (aprendiz, hijo), el maestro (padres) y el contenido para obtener un buen proceso de aprendizaje y la transformación en la forma de pensar del ser humano.
·         El aprendizaje humano se realiza en niveles interrelacionados y no jerárquicos que conllevan a la formación del Pensamiento Formal como se cita a continuación:
·         1. Sensorial: Es el mundo objetual que empieza a operar en forma de pensamiento concreto.
·         2. Perceptual: Es el mundo subjetivo, es interpretación sensorial.
·         3. Neuropsíquico o cognitivo: Es interpretación Cerebral.
·         4. Configuracional: La psiquis, vinculación mental del nuevo conocimiento o comportamiento. De esta manera podemos obtener una evolución adecuada relacionando permanentemente estos niveles entre si.
·         De igual manera, no puedo dejar de lado la teoría de Piaget sobre el Constructivismo, interaccionismo y realismo crítico, que permite obtener un pensamiento concreto y formal en el ser humano. Esta teoría permite visualizar la evolución del pensamiento concreto al pensamiento formal de una manera sencilla, para ello vamos a tomar cada elemento (Constructivismo, interaccionismo y realismo crítico) y vamos a observar que papel desempeña en esta evolución.
·         El constructivismo, se opone al empirismo y toma fuerza la construcción del conocimiento a partir de la interacción entre el sujeto y el objeto.
·         El interaccionismo, genera un movimiento dialéctico entre el sujeto y objeto generando la construcción del conocimiento.
·         El realismo crítico, es donde logramos realizar un consenso entre lo que conocemos del objeto en la realidad como tal y lo relacionamos dentro de nuestros esquemas.
·         De esta manera se puede decir que el ser humano desarrolla su pensamiento de una manera asociativa, comenzando con un aprendizaje inductivo (toma datos específicos de entrada y entrega modelos o reglas generales) y llegando a un aprendizaje deductivo (toma modelos o reglas generales y entrega reglas específicas).
·         El éxito de todo este desarrollo va ligado a la motivación que el ser humano tenga para realizar un proceso de aprendizaje. La motivación es la fuerza interior que lleva al ser humano a descubrir y aprender cosas nuevas, que lo impulsa a satisfacer las diferentes necesidades que todos los días nacen y lo guían a explorar en sus áreas de interés. Podría decir que la motivación es el motor del ser humano, si el motor se encuentra en perfecto estado y tiene una meta que alcanzar, impulsará a la máquina completa a ésta, pero si el motor se encuentra sin fuerzas, sin metas, la máquina se quedará quieta, estática, observando como la vida pasa frente a ella, no ella por la vida.
·         Si conjugamos la motivación con el proceso de aprendizaje del ser humano de una manera objetiva podremos obtener un resultado adecuado y óptimo del proceso vivido como sucede en el aula de clase. Si el docente invierte tiempo en estudiar, conocer y comprender como es el proceso de aprendizaje que realiza cada uno de sus estudiantes podrá tener una mayor posibilidad de acertar en las metodologías que emplea, si a esto le adiciona la innovación y asume un rol de agente motivador en sus estudiantes, podrá contar con un grupo de personas no solo presentes en un aula para escucharlo sino motivadas a explorar campos de la ciencia de su interés y dispuestas con una mente abierta para adquirir el conocimiento y las experiencias que el docente le suministre.
·         Un estudiante ve en su docente un modelo de vida en lo personal, en lo profesional y en lo laboral. Si el docente muestra a sus estudiantes un ser integral, con ética, inteligente, con un proyecto de vida claro y estructurado, motivado a salir adelante cada día, y que disfruta enseñar, el estudiante podrá tomarlo como un modelo a seguir; pero, si el docente falla en alguno de estos aspectos el modelo de vida podrá seguir siendo tomado por el estudiante pero no será un modelo efectivo.
·         Es importante pues, que el docente nunca olvide que es un modelo de vida para sus estudiantes, así como son los padres para sus hijos, y que el estudiante (o hijo) como todo ser humano toma de cada persona lo que le sirve para su propia vida y el resto lo deshecha. Que bueno sería que el docente, el padre, el líder brindara al estudiante la posibilidad de tomar muchas herramientas, actitudes, destrezas, motivaciones de él para mejorar su calidad de vida.
·         Así pues, para resolver la pregunta ¿CÓMO PIENSA EL SER HUMANO? Tomaré como analogía una receta de cocina:
·         Ingredientes: Ser humano – Estudiante, Hijo, Aprendiz; Motivación; Área de conocimiento
·         Utensilios necesarios: Hábitat; Contenidos; Recursos materiales; Metodología
·         Mezcla: Señor docente, padre, líder, el ingrediente principal de esta receta es el ser humano – Estudiante, hijo, aprendiz, lo único que se debe hacer con él es transformar su pensamiento de lo concreto a lo formal, y así lograr cambiar su realidad.
·         • Indague sobre las motivaciones que este tiene, cómo desarrolla su aprendizaje y cuáles sus áreas de interés.
·         • Tome los contenidos del área de interés encontrada, busque los recursos materiales que considere necesarios y diseñe las metodologías adecuadas para el proceso de aprendizaje encontrado.
·         • Genere o elija un hábitat o espacio adecuados para llevar a cabo esta transformación.
·         Conviértase en un guía de este proceso mas no sea el protagonista de él, recuerde que el único protagonista es el ser humano – Estudiante, hijo, aprendiz o discípulo.
·         Notas:
·         • No olvide que toda acción tiene una reacción. Por lo tanto debe ser muy cauteloso al momento de hacer la mezcla. No la descuide en ningún instante, pues cualquier descuido puede echar a perder el producto final.
·         • No se niegue la posibilidad de retroalimentar su propio pensamiento durante este proceso.
·         • De usted depende en gran parte que la receta tenga éxito, coloque lo mejor que tiene para dar, es la única manera de obtener buenos productos. Piense que esta será la mejor receta de su vida.
·         Esta receta es una forma clara y objetiva de comprender que el ser humano no aprende solo, que su pensamiento siempre está motivado por acciones que observa a su alrededor, que siempre busca ir de lo general a lo particular cuando experimenta situaciones nuevas y que a medida que estas se van repitiendo las memoriza e invierte su análisis, pasa a observar y pensar desde lo particular hacia lo general.
·         El hombre es un animal de costumbres, sediento de situaciones nuevas, deseoso de superarse a sí mismo, y en esta búsqueda transforma cíclicamente su pensamiento y por ende su realidad, lo cual nos permite avanzar al siguiente interrogante
·         2. ¿Nosotros Creamos la Realidad?
·         Estoy totalmente de acuerdo con la afirmación dada en la película, cuya tesis parte de que el cerebro fija lo que es capaz de ver, y que no distingue el mundo exterior (Lo que miro) del mundo interior (Lo que no miro) ya que nosotros creamos la realidad a partir de Información, Ideas y Conceptos relacionado con el proceso de aprendizaje humano expuesto en el punto anterior.
·         A lo largo de la historia hemos visto como se ha cambiado la percepción de la realidad en conceptos tales como la redondez de la tierra, las teorías de copérnico. Entre otras.
·         A lo mejor si se nos aísla desde niños a un lugar recóndito sin influencia del mundo exterior ni los avances modernos, y estuviéramos rodeados de una sociedad en iguales condiciones, nuestra personalidad estaría fuertemente influenciada por la Religión que nos inculcaran nuestros padres (el pensamiento de tener a un Dios como observador Supremo) y el mundo material (del cual estaríamos rodeados). Estos elementos empezarían a obstaculizar los razonamientos planteados en la física cuántica, es decir la física de las posibilidades y nuestra percepción del pasado y el futuro.
·         Si cambiamos de escenario, tiempo y gente cambiaría enormemente nuestra relación y por ende nuestra personalidad, así como la influencia de la religión y el mundo material, en otras palabras cambiaría nuestra realidad.
·         Nuestro cerebro permite crear una realidad a partir de la percepción de nuestros recuerdos, de los estímulos que influyen en nuestros deseos e ilusiones, por lo tanto, es nuestro cerebro el que nos permite ver la realidad, cuando llegamos a la edad adulta, aparecen en nuestra mente una serie de imágenes del pasado que se activan mediante algún estímulo, permaneciendo más arraigadas aquellas que nos impactaron altamente como el caso de un accidente, una pérdida, un dolor, una desilusión en el caso de los pensamientos negativos, pero también podemos obtener las imágenes de los pensamientos positivos de sucesos exitosos, felices de nuestras vidas.
·         Muchas veces, logramos confundir nuestros recuerdos con nuestros sueños, ya que, el desear transformar nuestra realidad nos permite empezar a generar cambios en nuestras vidas y por ende en nuestros pensamientos, haciéndonos cambiar nuestras actitudes, hábitos y rutinas con el fin de alcanzar aquella meta, con lo cual podemos crear nuestra realidad.
·         Los únicos límites que existen en la vida, son aquellos que interpone el pensamiento, ya que, si nos enfrentamos a un nuevo reto, empleo, estudio, o realidad, nuestro pensamiento nos puede limitar, impulsar y retar a seguir adelante, detenernos o retroceder, todo esto depende de la Motivación, según se planteó en el análisis anterior del interrogante ¿Cómo piensa el ser Humano?
·         Sin motivación, nuestro pensamiento no nos permite generar las situaciones necesarias para crear la realidad., lo cual nos lleva al análisis del siguiente interrogante:
·         3. ¿Nuestros Pensamientos afectan esa realidad?
·         Obviamente los pensamientos positivos y negativos afectan nuestra realidad, la intención es su Alma Mater y dependiendo de nuestra personalidad, intención y emociones podemos en un momento dado perder el control y caer en la adicción del placer tomando decisiones trascendentales que cambian el rumbo de nuestras vidas.
·         El caso del enamoramiento es un vivo ejemplo de esto, desde muy chicos, encontramos atracción par las chicas bonitas, e ignoramos a aquellas que no cumplen algunos patrones vendidos por la sociedad de consumo, que no inculcaron desde el mismo vientre materno, sin embargo, en alguna ocasión un amigo nos revela que una de las chicas que no consideraba bonita, está muy enamorada de mí, manifiesta que soy un chico muy atractivo, inteligente y excitante, en mi pensamiento, empieza a cambiar la percepción de aquella chica y como arte de magia, influenciado por mis emociones, empiezo a ver bella a aquella chica, busco la forma de hablar con ella y conocerla más a fondo, va cambiando así mi realidad y empiezo a concebir ideas y conceptos diferentes a partir de esa información que tuve de mi amigo, voy poco a poco influenciando mis pensamientos a tal punto de concentrar el mayor numero de pensamientos positivos hacia aquella chica, y doy argumentos a mis demás amigos y personas de mi entorno, ellos tan bien van cambiando su punto de vista, cambia su percepción de la realidad y empiezan a contemplar otros estándares de belleza que se transmiten a la comunidad y se empieza a hablar de la belleza exótica que tienen las mujeres con características similares a la de aquella chica que se fijo en mí. Así mismo, en muchos otros campos y áreas hacemos posible cambiar nuestra realidad e incluso la de los demás a partir de nuestros pensamientos.
·         Otro caso que evidencia la capacidad de nuestros pensamientos para cambiar esa realidad está ligado con la toma de decisiones de trascendencia a las cuales estamos sujetos de tomar en un momento dado de la vida y que afectan esa realidad.
·         De esta manera, cuando nuestras emociones controlan nuestros pensamientos y en especial cuando estamos influenciados por sustancias químicas (drogas, alcohol, excitación sexual) generan emociones fuertes que en determinados momentos nos impulsan a tomar decisiones sin el raciocinio debido y pueden afectar nuestra realidad, como consecuencia se presentan embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, homicidios, crímenes pasionales, irrespeto, entre otras que pueden cambiar el rumbo de nuestras vidas.
·         Así mismo, en otros casos, nos generan un sentimiento de desinhibición tal, que nos arriesgamos a enfrentar situaciones que en condiciones normales no haríamos, y que afectan positivamente nuestra realidad, empezar una nueva relación de amistad, de amor, negociar un nuevo puesto de trabajo, entre otras.
·         Entonces, podemos ahora cuestionarnos sobre lo siguiente:
·         4. ¿Quién o qué Escoge esa Realidad?
·         El observador que escoge la realidad es la conciencia que está influenciada por las células y cuyo mundo subatómico hace parte de la física cuántica, la cuál es la física de las posibilidades.
·         Partiendo de la afirmación de Heisemberg “Los átomos no son cosas, son tendencias”, entonces las partículas que se interconectan con un universo alternativo contemplan la posibilidad de cambiar la dirección del Tiempo de pasado a futuro, o de futuro a pasado, con la propiedad de la superposición de un objeto para estar simultáneamente en varios lugares y tiempos a la vez.
·         Muchas veces, nos da la sensación de haber experimentado alguna situación, o estar en un lugar, haber vivido en otra época, siendo otra nuestra realidad. Nos cuestionamos internamente sobre ¿Existe la Reencarnación?, ¿Existen Universos Paralelos?, ¿Puedo viajar en el tiempo mientras estoy durmiendo o inconciente?, ¿El pasado y el Futuro están al alcance de mis pensamientos?, ¿Porqué nuestros sueños son tan reales, que parece que formaran parte de nuestra realidad presente?. Estas y otras preguntas se pueden responder mediante la Física de las Posibilidades, que no es otra que la física cuántica.
·         Así mismo, sentimos como nuestra alma sale del cuerpo y nos vemos a nosotros mismos con los ojos de observador Supremo que es Dios, navegamos por el espacio y el tiempo sin ataduras, sin prejuicios, sin límites, nos sentimos soñar despiertos y controlar nuestra realidad al antojo de nuestros pensamientos.
·         Un caso muy particular sucede cuando nos embriagamos hasta perder el control, hacemos cosas que no recordamos, pero somos conscientes de ellas, se derrumban las barreras del prejuicio, y nos sentimos como espíritus libres sin ninguna inhibición, nos atrevemos a enfrentar situaciones y personas que condiciones normales no haríamos, nos convertimos en los héroes de la película que traza nuestro subconsciente, pero siempre está latente ese llamado, aquella voz que nos hace recordar nuestra realidad, que nos hace caer en cuenta de lo bueno o de lo malo, esa voz que llamamos Conciencia.
·         El estado de adicción es aquel mediante el cual no somos capaces de controlar nuestro estado emocional y nos dejamos llevar por el placer.
·         Aquí aplica la Máxima de San Agustín “Feliz el Hombre que logra dominar todas sus pasiones”.
·         El dejarnos llevar por nuestras pasiones convierte nuestra libertad en libertinaje y es allí cuando nos dejamos llevar por el desenfreno. Bajo mi concepción y creencias considero que en la vida siempre debe de existir un estado de equilibrio entre lo bueno y lo malo, y depende de nuestra conducta, pensamiento y decisiones inclinar la balanza hacia uno u otro lado, y si dejamos que nos dominen nuestras pasiones perdemos el control de nosotros mismos y es allí donde nuestra conciencia se duerme y escoge el vivir una realidad que no queremos, pero, siempre y cuando cultivemos el amor, las virtudes, el respeto y todos los valores humanos, mantendremos nuestra conciencia despierta y lograremos escuchar la voz de nuestra conciencia que nos guiará siempre a la realidad que merecemos.
·         Conclusiones:
·         Para dar Respuesta a la pregunta ¿Cómo piensa el ser Humano? Es necesario comprender que el aprendizaje humano es un proceso en asociativo inductivo – deductivo en continua construcción, cuyo principal motor es la Motivación, el cual se puede explicar de forma similar a una receta de cocina con ingredientes, utensilios y una mezcla apropiada; su principal protagonista es el ser humano, que requiere además de un proceso de interacción influenciado por su comportamiento.
·         Así como el aprendizaje humano la motivación es la materia prima fundamental para poder crear nuestra realidad, y cuyos únicos límites los coloca el pensamiento.
·         Todos nuestros pensamientos, bien sean positivos o negativos afectan nuestra realidad y el rumbo de nuestras vidas.
·         La conciencia es quién escoge nuestra realidad, y está en nuestro comportamiento, pensamiento y emociones seguir el camino que esta nos traza.
·         ¿Y tu qué Sabes? Es la gran pregunta cuya respuesta sería la combinación de las respuestas a los interrogantes anteriores, como dice el gran filósofo “Sólo sé que nada sé”, lo que creo saber está influenciado por mi conciencia, mis pensamientos y la realidad que he decidido vivir.
·         Mi realidad depende de mis creencias, emociones, tiempo y espacio, el cuál es único bajo los ojos del Nuestro Observador Supremo. DIOS
La unidad del hombre es un problema cuyos aspectos sociales, políticos y éticos, no solamente preceden a los aspectos científicos, sino que actúan, soterrada o abiertamente, en el corazón de la problemática científica. Hoy, en la cultura occidental, hay algunas personas que están persuadidas de que el concepto homo, es decir, la unidad del hombre, responde a ingenuas apariencias que la mirada crítica disipa como humo. De hecho, la idea de unidad del hombre es una idea muy tardía y muy frágil, corroída y disuelta sin cesar por el etnocentrismo y el sociocentrismo (1). Cuando consideramos la noción de hombre, tanto en las sociedades arcaicas como en las sociedades históricas, parece claro que depende de una doble consciencia. De una parte, todo«extranjero»,a los ojos de un grupo determinado, es percibido inmediatamente como hombre (2). Sin embargo, a pesar de esta consciencia «natural» de especie, al lado de ella, y ocultándola, hay otra consciencia, etno-sociocentrica, en virtud de la cual la noción de hombre se reserva solamente a los miembros del grupo, siendo el extranjero otro. El extranjero puede ser considerado como un «espíritu» (ghost) o/y como un dios, y esto, no solamente en las sociedades arcaicas, sino en numerosas sociedades históricas (así los españoles que desembarcan en Perú oscilan a los ojos de los Indios, de manera incierta, entre el estatuto de hombres y el estatuto de dioses). En las sociedades históricas, los pueblos extranjeros fueron considerados, no como enteramente humanos, sino como humanos inacabados, insuficientes, bárbaros. En el corazón mismo de las sociedades esclavistas e incluso en la Grecia de Aristóteles, el esclavo, aunque era anatómicamente hombre, no era psíquicamente humano, no era más que un«útil animado». Hoy, incluso cuando está presente en la cultura escolar, la idea de unidad de la especie humana es frágil, por no decir epifenoménica. Los conflictos entre naciones, grupos, individuos nos muestran que muy rápidamente el otro, el enemigo, se convierte en un «perro». Los epítetos de «rata»,«víbora»,«cochinilla», «bestia inmunda», las reducciones despreciativas e insultantes que identifican al otro con el animal e incluso con la materia excrementicia nos revelan que la expulsión del hombre fuera de la humanidad está estrechamente ligada a todo fenómeno de enemistad, de conflicto, de desprecio.
Sería interesante seguir los avatares del concepto de hombre, en las mitologías, las filosofías y las literaturas de las diversas civilizaciones, y comparar sus diversas acepciones. Cuando prestamos atención a la literatura occidental, podríamos quizás constatar cómo la idea de hombre, en principio siempre universal en su extensión, es, por el contrario, estrictamente particularista en su comprehensión: La Bruyère cree describir al hombre «en general», describe de hechoalgunos tipos humanos del siglo XVII francés. No obstante, a la inversa, lo universal puede revelarse en lo particular. La idea de Montaigne, según la cual sumergiéndose introspectivamente en sí mismo, se descubre toda la «condición humana», está estrechamente ligada a la idea de que lo que parece evidente y universal hic et nuncdebe ser relativizado mediante la confrontación con lo que parece evidente y universal en otro lugar y otro tiempo. La idea de hombre surge a la vez del examen subjetivo y del examen objetivo de las diferencias de opiniones, creencias, costumbres, etc. Montaigne, adelantándose a muchos de los filósofos o científicos modernos, comprendía que la unidad del hombre es de naturaleza a la vez subjetiva y objetiva, y no puede ser disociada de la idea de pluralidad de las culturas.
La idea de la unidad del hombre se afianzó y afirmó en y por el humanismo. El humanismo fundaal hombre aislándolo de la naturaleza y autonomizándolo en el derecho; el hombre es autosuficiente y adquiere su legitimidad y su fundamento en la (su) Razón: homo sapiensquizás surgió de la naturaleza, pero, por su sapiencia, escapa a esta naturaleza. El hombre es el ser supremo, superior, y, por eso mismo, debe ser respetado y honrado en todo hombre. De ahí esa idea humanista universalista y emancipadora: la idea de los derechos del hombre.
Este humanismo, que encuentra su completo desarrollo en el racionalismo de la ilustración y la ideología de la Revolución francesa, alimentó las ideas de emancipación modernas, desde la abolición de la esclavitud y la ciudadanía de los judíos hasta la emancipación de los proletarios y los colonizados. Todos los hombres son hombres; son, pues, todos libres e iguales en derechos. Este humanismo racionalista, aparentemente desencarnado, recubre, de hecho, la unidad biológica de la especie homo. Pero, en lugar de fundarse en la naturaleza, se funda en el derecho y en lo ideal.
La consciencia«humanista» se difundió muy ampliamente en la cultura occidental del siglo XIX. No obstante, aunque reforzando la primera de la doble consciencia, la consciencia de pertenencia a la misma especie, en modo alguno consiguió extirpar ni siquiera inhibir fundamentalmente la segunda consciencia, la de la separación entre los «verdaderos» hombres («nosotros») y los otros: y es que paralelamente, por no decir correlativamente, se desarrollaban los nacionalismos, para quienes los vecinos, enemigos potenciales, eran considerados humanos degradados, y los imperialismos para los cuales los colonizados sólo pertenecían a la sub-humanidad. El humanismo triunfante en el Occidente dominador sólo planteó idealmente la idea de unidad de la especie humana.
Además, y sobre todo, el humanismo no concebía que, por una parte, conllevaba un«reverso»,y por otra secretaba subproductos autodestructores. El reverso del humanismo es la deificación del hombre, concebido como sujeto absoluto en un universo de objetos, totalmente legitimado en su conquista y dominio de una naturaleza a la que es por esencia extraño; los subproductos se formaron a partir de la identificación de la idea de hombre, con la autodenominada racional, del hombre blanco occidental con sus caracteres técnicos, adultos, masculinos; de golpe el«primitivo»,el no industrial, la mujer, el joven, etc. correspondían a tipos inacabados, incompletos, insuficientes, pervertidos o decadentes de humanidad. De hecho, en la práctica imperialista de Occidente, estos subproductos se han convertido en los productos principales. No obstante, incluso en el seno de esta práctica, los productos principales originarios (la idea de derechos del hombre, de derecho de los pueblos) circulaban como sub-productos, y esta circulación aportaba los gérmenes ideológicos que zapaban los fundamentos de la dominación colonial.
El siglo XX ha visto el estallido del humanismo en Occidente. El racismo nacional-socialista es un formidable ataque que contesta, en la base biológica, la idea de unidad del hombre. Por otro lado, se condenó el humanismo «abstracto» desde el punto de vista de una vulgata revolucionaria que asegura que«el amor a todos los hombres» anestesia y entorpece la verdadera lucha por la emancipación de la humanidad, la cual requiere negar a los opresores todos los derechos, pues el hombre que explota al hombre se excluye ipso facto de la humanidad. En fin, en el transcurso del último decenio, bajo arremetidas conjugadas provenientes de horizontes opuestos, el humanismo queda hecho trizas. La idea de hombre es denunciada como inútil y parasitaria por una ciencia de las estructuras. La idea de unidad del hombre es denunciada, por los justos defensores de las culturas y etnias que se exterminan, por ser la ideología que, al ignorar a la vez la virtud de la diferencia y el derecho a la diferencia, permite esa liquidación.
Hoy, nos parece que el humanismo fue una tentativa abstracta y jurídico-moral para fundar la unidad del hombre fuera de toda consideración biológica, es decir, al margen de la idea de naturaleza humana. Semejante unidad abstracta, rica y fecunda en su pulsión igualitaria y liberal (los hombres libres e iguales en derecho), sólo podía ser extremadamente pobre de contenido. La vacuidad física y biológica de su contenido era de hecho rellenada mediante las imágenessocioculturales propias del Occidente moderno. La visión del hombre, en el mejor de los casos homogeneizante, en el peor reductora, es en ambos casos incapaz de concebir la diversidad y la diferencia. Añadamos que la idea, antagonista, de la diversidad humana, ya justifique una jerarquía dominadora, ya, al contrario, justifique la riqueza de las pluralidades y el valor de la diferencia, es por su lado incapaz de concebir la unidad. Todo el debate es estéril, porque está controlado por un paradigma (3) disyuntor, propio del pensamiento occidental moderno, donde la unidad sólo puede ser concebida ocultando la diversidad, donde la diversidad sólo puede ser concebida excluyendo u ocultando la unidad. En el corazón mismo de nuestra cultura y de nuestro pensamiento, falta un paradigma que asocie lo uno y lo diverso en una concepción fundamental de la unitas multiplex.
Así se oponen una unidad sin diversidad y una diversidad sin unidad. Si, al mismo tiempo, la idea de unidad del hombre permanece separada de la idea de especie humana, es porque incluso ahí el paradigma de la disyunción no solamente separa y opone, sino que excluye y oculta, uno mediante el otro, el anthroposbiológico y el anthropos cultural. Lo biológico es tanto más descartado, exorcizado incluso, por cuanto hizo irrupción, en el corazón de la cultura occidental, bajo la forma del racismo hitleriano, es decir, de una neurosis obsesiva por la pureza de sangre.
Aquí permanece, aún hoy, un profundo malentendido que agrava los estragos del paradigma disyuntor que opone la unidad a la diversidad humana: se sigue tomando en serio la pretensión biológica del racismo, es decir, que se sigue temiendo que el examen biológico de la humanidad revele diferencias jerárquicas. Lo que lleva a creer, soterrada, vergonzante o inconscientemente, que el racismo está fundado biológicamente, pero que, por suerte, es falso culturalmente, pues la cultura domina y corrige la naturaleza, y entre las manos de la cultura el ser biológico del hombre se convierte en pasta moldeable. De hecho, en contra de los dos mitos antagonistas, pero aquí convergentes, del humanismo idealista y del racismo seudo biológico, la biología y singularmente la biología moderna nos revelan ante todo la unidad de la especie humana. Decimos singularmente la biología moderna, porque la antigua biología sólo concebía una unidad anatómica y fisiológica; la biología moderna ha aportado a esta unidad somática el fundamento de una unidad genética.
Al mismo tiempo, esta misma biología nos obliga a concebir la diversidad humana, puesto que nos aporta la idea de una diversidad extrema de los individuos, mayor que en cualquier otra especie viva. Aquí convergen, pues, una necesidad de principio y una necesidad de teoría. Es necesario, en cuanto al principio, obedecer a un paradigma que, en lugar de desunir y de oponer la idea de unidad a la de diversidad, las vincule inseparablemente. En cuanto a la teoría, ésta debe explicar a la vez la unidad y la diversidad humanas.
Henos aquí, pues, conducidos de nuevo a la vieja idea de naturaleza humana, es decir, a una base bio-antropológica que dé cuenta de la unidad humana, pero de manera nueva, es decir, de modo no homogeneizante y no reductor, de manera por el contrario generativa, es decir, que conciba la generación a partir de un tronco común que se perpetúa en y mediante la reproducción biológica, a través de una diáspora ecológica y una diferenciación sociocultural, de todas las diversidades (individuales, étnicas, culturales, sociales). No podemos prescindir de la idea de naturaleza humana, es decir, de una unidad de la especie, en el sentido biológico concebido para todas las especies vivientes. La ocultación, incluso la negación de esta idea de especie humana es tan delirante como la ocultación o la negación de la idea de especie para el gato, la rata, el piojo. Creer que sólo podemos hablar del hombre excluyendo su ser biológico es un delirio que, durante casi un siglo, ha usurpado el título de ciencia del hombre.
Henos aquí, pues, ante un concepto de doble entrada, como todo concepto científico, incluido el concepto de energía o de masa: una entrada natural y una entrada cultural. Es evidente que el concepto de hombre es un concepto cultural, que tiene necesidad de un lenguaje para ser formulado, y que está sometido a grandes variaciones según las culturas, según incluso las teorías biológicas. Pero no es menos evidente que las culturas donde se forma el concepto de hombre son algo propio de la organización social de un ser biológico, siempre el mismo en sus caracteres fundamentales de bípedo con gran cerebro, y que podemos llamar hombre.
Lo que nos introduce en un problema de método: el concepto de hombre, incluso allí donde es definido científicamente, conserva un carácter sociocultural irreductible. Pero ahí mismo donde es sociocultural, remite a un carácter biológico irreductible. Es necesario, pues, ligar las dos entradas del concepto de hombre según un circuito en el cual uno de los dos términos remite siempre al otro, circuito que permite al observador científico considerarse a sí mismo como sujeto enraizado en una cultura hic et nunc.
Desgraciadamente, vivimos aún en una disyunción extrema entre los fenómenos socioculturales y los fenómenos biológicos: la biología y la antropología permanecen todavía ampliamente prisioneras de una concepción demasiado restringida de su objeto.
En biología, esta situación ha sido dominante hasta en los años sesenta. La biología estudiaba entonces los organismos como si tuviesen una cabeza, pero no inteligencia. No dejaba sitio ni a la autonomía, ni a la existencia individual, ni a la comunicación, ni a la sociedad. Hoy, por el contrario, esta ciencia se encuentra en curso de complejización: vemos, por ejemplo, que a pesar de tentativas siempre renacientes de reducción a lo genético, la sociología animal nos ha hecho descubrir una dimensión que no era percibida. Se veían hordas, grupos, colonias; ahora se ven sociedades, conjuntos complejos de individuos que se intercomunican (caso de las abejas, por ejemplo). Pero siempre se corre el riesgo de recaer en el equívoco, como lo hace Wilson con su«sociobiología»que quiere de nuevo reducir lo social a lo genético. Es necesario, pues, reafirmar que la sociología animal no debe ser la reducción de lo social a lo genético, sino la revelación de la dimensión hasta ahora oculta de lo social.
Hay también una concepción restringida de la antropología como ciencia de los fenómenos socioculturales: considero esta concepción como útil para salvaguardar la especificidad de las realidades humanas contra toda reducción al biologismo o a modos de explicación puramente físico-químicos, pero es evidente que una antropo-sociología tan simplificada termina por vaciarse de toda sustancia. Lo que resulta sorprendente es la expulsión de la vida fuera de las ciencias antroposociales: ser joven, viejo, mujer, niño, nacer, morir, tener padres, una familia, etc., remiten solamente a categorías socioculturales que varían en el tiempo y en el espacio. Por no haberse hecho cargo de ella, la sociología se ha convertido en una ciencia privada de vida. Y nos encontramos ante toda una serie de fenómenos la risa y el llanto, el éxtasis y la amistad, el odio y la piedad, etc. que caen entre la biología y la antropología, en resumen que no tienen lugar en sitio alguno.
El verdadero problema es, pues, poder encontrar el tejido conceptual que nos permita descubrir la existencia de estos fenómenos. Si no, no conseguiremos superar el nivel de una biología subinteligente y de una antropología exangüe. Hemos llegado incluso a una situación en la que la impotencia para pensar la vida en biología tiene como correspondencia la impotencia para pensar al hombre en antropología; en este momento, los simplificadores más consecuentes decretan que la vida y el hombre no son más que ingenuas ilusiones que deben ser eliminadas... Pues, en cuanto que la biología elimina la vida y la antropología elimina al hombre, ¡se convierte en sinsentido y en no ciencia que el hombre sea un ser vivo! Si queremos escapar a este engranaje, resulta, pues, urgente operar una soldadura epistemológicaentre ciencias de lo vivo y ciencias sociales. Para ello, es necesario comenzar por explicar en qué es el hombre un ser totalmente
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Decir que el hombre es un ser biocultural, no es simplemente yuxtaponer estos dos términos, es mostrar que se coproducen uno al otro y que desembocan en esta doble proposición:
-- todo acto humano es biocultural (comer, beber, dormir, defecar, aparearse, cantar, danzar, pensar o meditar);
-- todo acto humano es a la vez totalmente biológico y totalmente cultural.
Comencemos, pues, por el primer punto: el hombre es un ser totalmente biológico. En primer lugar, es necesario ver que todos los rasgos propiamente humanos provienen de rasgos primates o mamíferos que se han desarrollado y han llegado a ser permanentes. En este sentido, el hombre es un superprimate: rasgos que eran esporádicos o provisionales en el primate el bipedismo, el uso de instrumentos e incluso una determinada forma de curiosidad, de inteligencia, de consciencia de sí han llegado a ser sistemáticos en él. La misma observación debe ser hecha en el dominio de la afectividad: el joven mamífero es un ser ligado a su madre, es decir, un ser que, en el medio exterior, tiene necesidad de reencontrar el medio interior y es esta forma primitiva de la afectividad la que llegó a ser fuente del amor y de la ternura humana. Los sentimientos de fraternidad y de rivalidad que encontramos en los mamíferos también se han desarrollado en nuestra especie: el hombre ha llegado a ser capaz tanto de la mayor amistad como de la mayor hostilidad con respecto a su semejante.
Todo esto para recordar que no hay rasgo propiamente humano que no tenga una fuente biológica: todos portamos la herencia de nuestro pasado animal en nuestro jugar, en nuestro gozar, en nuestro amar, en nuestro buscar y no sólamente en la territorialidad y la agresión, sectores menores que han sido puestos de relieve por algunos autores. Así pues, el hombre realiza y desarrolla su animalidad, pero a través de una mutaciónpuesto que él ha creado una nueva esfera, la esfera social y cultural que está claro que no existe en la animalidad. Llegaría incluso a decir que las actividades espirituales y psíquicas que se desarrollan en el interior de esta esfera son también actividades vivientes: para mi, la vida del espíritu no es una metáfora. Nuestros mitos y nuestras doctrinas no son puras superestructuras, son cosas vivientes; nosotros somos un poco su ecosistema y ellas se alimentan de nosotros. Por último, siempre en esta causalidad circular fundamental que es lo propio de la vida, la misma sociedad aparece como un tipo de organización viviente. La sociedad vive, no es reducible a la vida de los individuos que somos, tiene su tipo de vida y no es una máquina puramente artificial. Dicho de otro modo, llamar viviente a la sociedad es complejizarla, mientras que extraerla de la vida no es en absoluto otorgarle un privilegio sino, por el contrario, rebajarla al rango de un juego de fuerzas mecánicas.
Queda por mostrar, ahora, que el hombre es totalmente cultural. En principio, es necesario recordar que todo acto está totalmente culturizado: comer, dormir e incluso sonreír o llorar. ¡Sabemos bien, por ejemplo, que la sonrisa del japonés no es la misma que la risotada del norteamericano! Y lo más asombroso aquí es que los actos más biológicos son también los actos más culturales: nacer, morir, casarse. La familia, por ejemplo, es a la vez un núcleo reproductor-biológico, una placenta cultural donde realizamos nuestra educación y una célula sociológica que forma parte de un conjunto más vasto. Vayamos más lejos: digamos que la misma idea de naturaleza es el producto de una cultura particularmente evolucionada, capaz de hacer semejante disociación; y esta idea expresa al mismo tiempo las necesidades de una cultura que quiere reaccionar contra lo que en ella hay de artificial y de constrictivo.
No hay, pues, idea más social que la misma idea de naturaleza o de retorno a la naturaleza. Siempre ha habido concepciones de la naturaleza pertenecientes a la«izquierda»o a la «derecha»: por ejemplo, Marx estima en Darwin la fecundidad de la idea de lucha, mientras que Kropotkin toma la idea de selección natural para justificar el valor de la ayuda mutua y la solidaridad. Las diferentes concepciones de la naturaleza forman parte, pues, del juego de las luchas sociales: lo que nos muestra bien como la naturaleza no ofrece a la cultura una lección clara y unívoca, sino siempre enseñanzas complejas... La naturaleza es siempre impura, lo mismo que la cultura.
·         Conclusión: la idea de una definición biocultural del hombre es fundamental y rica en consecuencias. El proceso biocultural es un proceso recomenzado sin cesar que, a cada instante se rehace para todo individuo y para toda sociedad. Definiré, pues, así, el nudo gordiano de la nueva antropología: el ser humano es totalmente humano porque es al mismo tiempo plena y totalmente viviente, y plena y totalmente cultural.
Adela Cortina es Catedrática de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valencia. Ha publicado, entre otros trabajos “Razón comunicativa y responsabilidad solidaria”, “Crítica y utopía”, “La escuela de Frankfurt”, “La ética de la sociedad civil”, “Ética Mínima” y “Ética de Consumo”. Sólo mencionar los títulos de sus libros alcanza para decir que Adela Cortina es, sin duda, participante activa e inquieta de la Ética. Destacada filósofa de nuestros tiempos, hace girar su pensamiento en torno al modo en que el ser humano puede alcanzar un total bienestar, o más bien, como ella misma considera, el CÓMO puede hacer el hombre para alcanzar una total madurez moral, para lo cual “tiene el deber”, entre otras cosas, de ser “feliz”.
El eje de su temática filosófica se centra en la relación del ser humano con su entorno en tanto y en cuanto pertenece a un mundo globalizado. Para ello, la filósofa valenciana se adentra en las diferentes sendas de la Ética: educación moral en un mundo globalizado; participación plena de todos los ciudadanos; el poder del ciudadano-consumidor; educación de los afectos; el alcance de las biotecnologías y la valorización de la dignidad humana en su amplia concepción.
Como primer punto habría que destacar que, para Cortina, la Ética es fundamental para “ser personas”, y para eso se deben tener ideales de justicia y de vida buena. La Ética tiene que servir para ser seres justos y felices.
De acuerdo al material consultado, Adela Cortina sostiene que habitamos un mundo globalizado, algo que ya no tiene retorno. Es decir, si bien cada uno de nosotros puede valorizar los pro y los contra que tiene vivir en un mundo de estas características, Cortina plantea la necesidad de no quedarse solamente en la retórica que expone estos temas sino en ir un paso más allá y preguntarse por el ¿”CÓMO” vivir dignamente en un mundo globalizado?
Para ella, la globalización es la gran oportunidad que el ser humano tiene para hacer “ciudadanía cosmopolita”, es decir, donde el hombre sienta que el universo es “la ciudad de todos y todos se sientan ciudadanos”, de lo contrario, la globalización sólo sería la culminación de un proceso en el que cada vez se abre más el abismo entre pobres y ricos, y donde el consumismo se convierte en una carrera desenfrenada para obtener más, pero no para sentirse mejor. Desde una óptica altamente optimista, la filósofa apuesta a la cierta posibilidad de “globalizar lo bueno” para contrarrestar el daño que se está observando a escala mundial.
Para ella, la “globalización” no es algo “malo” en sí mismo sino que depende de lo que el ser humano haga con ella, puesto que ésta existe y ha llegado para quedarse. La globalización es, ante todo, una puerta que se abre al futuro y no únicamente una puerta que se cierra al buen porvenir: “potenciar lo bueno” de la globalización para tener un mejor mundo. Es entonces cuando Cortina reflexiona sobre la existencia necesaria de una Ética Global – dado que el mundo está globalizado, la ética debe ser también “global” - para aumentar la libertad, reducir las desigualdades y potenciar la solidaridad. Determina que esta Ética Global debe tener como base a la dignidad de todas las personas y para ello es indispensable su coherencia.
La catedrática ha remarcado que la Ética está de moda, por eso muchos políticos la toman muy en cuenta en sus discursos electorales; pero que al momento de cumplir con determinado compromiso ante la sociedad, estos políticos no cumplen, es entonces cuando la Ética se resiente y no puede tolerar la incoherencia. Ética e incoherencia nunca van de la mano.
Por tal motivo considera que las democracias corren peligro puesto que a los políticos se les exigen pocas responsabilidades, por lo que se requiere una plena participación ciudadana. Asimismo destaca que el poder corrompe y que el poder absoluto corrompe absolutamente.
En tal sentido y siempre abriendo una posibilidad para dar solución al tema, considera que uno de los grandes desafíos del siglo XXI es conseguir que aquellos quienes posean poder tengan también Ética. Y de manera taxativa asevera que de ello dependerá, en parte, la salvación de la humanidad.
Es entonces cuando, para la catedrática valenciana, en una Ética Global es indispensable la plena participación cívica: cada ciudadano debe ser consciente del poder que tiene dentro de la sociedad. A tal punto lo considera de esta manera que sostiene que el “consumidor” puede llegar a “cambiar el mundo”. Algo que, tomado superficialmente, pudiera parecer a muchos una postura utópica, cuando uno se detiene en ella, advierte el poder efectivo que cada uno de los ciudadanos posee en tanto habitante de una sociedad de consumo –consumidor porque “consume”, no porque tenga mayor capacidad de gasto- Hasta podríamos preguntarnos ¿qué ocurriría si los habitantes de determinado lugar acordaran no “consumir” tal o cual producto o dejaran de abonar algún servicio por considerarlo de mala calidad? A lo largo de los años, la Historia Universal ha dado pruebas que dan cuenta del poder real del “consumidor”.
Asegura que en la raíz de ese consumo se reflejan las motivaciones más o menos morales, lo que indudablemente nos convierte en seres más o menos libres. De tal forma que si las personas consumen de una manera moderada, sensata y justa, la sociedad funcionará de esa manera. Adela Cortina destaca que el consumidor debería saber que es él quien orienta la producción, y asumir que si practica un consumo justo y exigente, actúa como el agente activo y decisivo que es dentro de la cadena de producción.
Además reflexiona acerca de la manera en que el ciudadano/consumidor adquiere determinadas cosas. De esta forma, cuando se piensa que “comprar” algo es una manera de “autoafirmarse”, y peor aún, si se está convencido de que si se paga un precio más alto es mejor todavía, el problema es que quien piensa de esta manera, cree que el éxito no debe ser ante uno mismo sino ante los demás, abandona su “yo” y se torna un consumidor compulsivo. Este tipo de consumismo es el que ha expulsado a la solidaridad.
Cortina sostiene que el consumidor ha de ser consciente de que es libre y solidario, de que su posibilidad de libertad es enorme, y de que ejercerla responsablemente produce gozo; no obstante reconoce que actualmente el consumismo es la doctrina número uno, y que lo que nos une a todos cada vez más no es ser personas, sino ser consumidores, de ahí la importancia de un “consumo responsable”.
Para la filósofa valenciana se torna imprescindible educar en la “doble ciudadanía”: nacional y universal, lo que supone introducir afectivamente en el doble simbolismo e implicar a los niños en proyectos tanto locales como de alcance universal.
Sin embargo, la participación ciudadana en esta Ética Global, para Cortina, no puede alcanzarse sin la Educación Moral, lo que significa educar moralmente a los niños como hombres y como ciudadanos al mismo tiempo, y para ello hay que ofrecerles una Educación Moral entretenida a fin de interesarlos.
Destaca que para “educar moralmente” no debe considerarse solamente una vertiente sino rescatar lo bueno de cada tradición. De este modo enumera: base antropobiológica por la que somos inevitablemente seres morales (tradición zubiriana); el inevitable modo de ser persona (tradición del raciovitalismo orteguiano); la pertenencia a comunidades, entre ellas la comunidad política (tradición comunitarista); la búsqueda de la felicidad (tradición aristotélica); la necesidad del placer (tradición utilitarista) y la capacidad de actuar por leyes (tradición kantiana).
Para Educar Moralmente, Cortina considera que se debe tener claro el significado de “moral” como capacidad para enfrentar la vida frente a “desmoralización”, para lo cual hay que tener “altura moral”, algo que la filósofa sostiene que no puede venir del exterior ni que se trata de deberes que hay que imponer, sino que tiene que nacer del hombre mismo hasta alcanzar su plenitud. Pero, ¿qué ocurre – según Cortina – con la “autoestima”? Pues se debe hacer especial insistencia en ella: el ser humano debe tener conciencia de que puede tener distintos proyectos capaces de ilusionar y de que cuenta con capacidades como para llevarlos a cabo.
En este sentido, “Educar Moralmente” sería ayudar a la persona de tal manera que se sienta capaz y con deseos de proyectar; pero que también necesita, a su vez, de otros igualmente estimables. Las personas, para realizarse como tales, precisan, al decir de Cortina, de “señas de identidad” que se dan en la sociedad a través de la “pertenencia”.
Adela Cortina responde a la pregunta acerca del por qué es necesario educar en la moral. De este modo explica que la moral es ineludible, en principio, porque todos los seres humanos hemos de elegir entre posibilidades y justificar nuestra elección. Estamos en el mundo altos de moral o desmoralizados, y para levantar el ánimo son indispensables, por lo menos, dos cosas: tratar de descubrir qué proyectos nos son más propios y tener la autoestima suficiente para intentar llevarlos a cabo. Y porque nuestra sociabilidad exige que proyectos y autoestima surjan de una identidad psíquicamente estable, ganada en la comunidad familiar, religiosa, cívica, sentirse desde los inicios un ser valorado y valioso, tomar esas “señas de identidad” desde niños y hacerlas propias para llegar a una plena madurez moral que haga del ser humano un mejor habitante del planeta.
Asimismo, Cortina considera que existen distintas formas de entender la moral: como búsqueda de la felicidad, como desarrollo de la capacidad de experimentar placer; como capacidad autolegisladora; como actitud dialógica, recordando siempre que el diálogo es algo bilateral y no un hecho unilateral.
Pero, ¿qué ocurre con la moral cuando se enfrenta a las biotecnologías? La filósofa valenciana señala que en el seno de la bioética se advierten dos tendencias a la hora de interpretar su estructura y tarea, la de Potter y la de Hellegers. A comienzos del siglo XXI ambas tendencias continúan vigentes; sin embargo van configurando una tercera que consiste en considerar la bioética como una forma de reflexión y acción que contiene dos dimensiones esenciales: 1) La macrobioética, que coincide con la ética ecológica ("Ecoética") y se ocupa del conjunto de la vida amenazada, tanto de las generaciones humanas actuales y futuras como del conjunto de los seres vivos, e incluso de la vida de la Tierra. 2) La microbioética, ocupada en los fenómenos de que tratan las "Ciencias de la Salud" y las biotecnologías, es decir, la Ética de la Atención Sanitaria y la GenÉtica (palabra escrita así por la propia Cortina).
Se trata de la “Bioética Cívica Transnacional”, especialmente preocupada por las biotecnologías. Propia de sociedades con democracia liberal se sustenta al menos sobre dos pilares: el reconocimiento de la autonomía de las personas y el reconocimiento de su derecho a la autorrealización, a llevar adelante sus planes vitales, siempre que no perjudiquen los de otras personas. De ahí que el mandato supremo de esta bioética sea el de "no instrumentalizar" a los seres humanos, es decir, no intervenir en sus cuerpos, en sus mentes o en sus conductas para conducirles adonde no desean ir.
Expresa que la globalización nos ha llevado al “corto plazo”, la globalización impone un ritmo vertiginoso, incluso a la ciencia, por lo que destaca que en temas como el del genoma, el corto plazo puede ser terrible. Cita como ejemplo el caso de que si una empresa ha gastado mucho dinero para patentar un gen, querrá comercializarlo inmediatamente, entonces, cuando se entra en la comercialización, ya nada se puede detener. Más aún porque hay países que tienen capacidad adquisitiva para patentar genes y otros que no la tienen, con lo que los países subdesarrollados cada vez se tornan más dependientes.
Cortina reflexiona acerca de la biotecnología, a la que reconoce la capacidad de alterar la genética de las personas, algo que, sin duda, obliga a los científicos a asumir un alto grado de responsabilidad. Todo parece conducir a que las investigaciones llevan consigo la consecución de mejoras en las características físicas y en la capacidad intelectual del ser humano, si bien esto otorga perspectivas favorables, también se debe tener muy en cuenta – apunta Cortina – que esto puede significar que sean en exclusiva los ricos o poderosos quienes se beneficien de esos avances científicos.
Aquí se plantean entonces, problemas de injusticia, de ahí que la Ética deba estar presente en todo el proceso del desarrollo científico, y no sólo en el resultado final.
Es esta misma Ética la que, según Cortina, es la que debe predominar para reconocer la dignidad de los seres humanos en el ámbito de la Genética. En consecuencia, la inmoralidad de instrumentalizarlos exige actuar teniendo en cuenta que la humanidad tiene que ser considerada como un fin limitativo de las intervenciones científicas y técnicas, que no se debe intervenir si con ello no se atiende a los fines de quien va a ser objeto de la manipulación, se trate de fines expresados o de fines que se le pueden suponer, sino a intereses ajenos, o a preferencias ajenas, y que la manipulación no puede convertirse en instrumentalización. No es moralmente justo utilizar a los seres humanos para metas ajenas a su bien, sean económicas, científicas o políticas, ni tampoco suplantarles a la hora de decidir en qué consiste su bien.
Respetar la dignidad humana no significa únicamente no utilizar a los seres humanos como medios, tampoco significa únicamente no producirles daño, sino que para Cortina, esta postura exige tratar de ayudar a las personas de modo positivo a fin de que puedan llevar adelante sus proyectos de autorrealización, siempre que esto no signifique perjudicar a otros seres humanos. Como ya se expuso anteriormente, la catedrática hace especial hincapié en la importancia de la “autoestima”.
La filósofa aclara que en el caso de las biotecnologías, el “principio de precaución” no se opone al progreso, ni prohíbe seguir investigando, sino todo lo contrario, requiere una investigación exhaustiva de las posibles consecuencias de una técnica que puede beneficiar a los seres humanos.
Sostiene que las decisiones sobre tecnologías con riesgo no puedan ser tomadas sólo por los expertos, tampoco sólo por los expertos y las empresas que financian las investigaciones, ni solamente por expertos, empresas y políticos, sino también por los ciudadanos que son los afectados de tales decisiones. Esta investigación plena exige que para reconocer la dignidad humana, no instrumentalizar a los seres humanos, se debe potenciar la participación de los afectados por las decisiones biotecnológicas en esas mismas decisiones. Por ejemplo, ante la instalación de una curtiembre, o de una papelera o de una nueva fábrica, se debe tener en cuenta no sólo los intereses económicos y políticos sino, en especial, la opinión de los posible afectados, para lo cual se requiere absoluta participación ciudadana, algo que también considera indispensable Cortina.
Luego de sobrevolar los ejes fundamentales de su pensamiento, me detengo para hacer especial mención a lo que Adela Cortina denomina “Analfabetismo Emocional”. Para ella, la base de toda educación debe estar basada en la “Razón Sentimental” y no en la mera transmisión de conocimientos. Dar conocimientos con afecto, sería una premisa. Cortina NO separa la “Razón” de los “Afectos”, más bien los aúna y cree en esta unión en tanto y en cuanto hacen del mundo un lugar mejor para vivir, donde la dignidad humana – algo que la filósofa tiene en muy alta consideración – adquiere verdadero valor.
Y como para Cortina es indispensable “Educar Moralmente”, también posee la misma importancia el “Educar los Afectos”.
Creo firmemente, como ella, que sin esta educación se cae en el “Analfabetismo Emocional”. Considero que este tipo de educación es la base sobre la cual se sustenta la Ética, la Moral, porque es en ese “educar los afectos” donde la “razón” puede reposar y valorar en su plenitud la dignidad humana.
Si se mantuviera la división entre “afecto” y “razón” se continuará corriendo el riesgo de que a la hora de actuar en ciencia, el hombre no tenga reparos en caer en la “instrumentalización” de los seres, condenado en el pensamiento de Cortina.
Pero, ¿cómo se hace para “educar los afectos” en un mundo donde lo malo de la globalización parece ocupar las primeras planas?
Una alternativa real, ya establecida por la catedrática valenciana, es la de educar en la “doble ciudadanía”, es decir, ya no alcanza con que el ser humano sea educado desde niño con sentido de pertenencia y responsabilidades hacia su entorno local, sino que también es fundamental inculcar la importancia crucial que tiene educarlo en la conciencia universal, en tanto es habitante de un “mundo globalizado”.
Educar al niño en la solidaridad, en la importancia de los afectos, harán de ese niño un hombre, sin duda alguna, mucho mejor que, al encontrarse, al relacionarse con sus prójimos educados en esos mismos valores, contribuirá crear una sociedad más justa, equitativa, donde no sea necesario preguntarse acerca de qué cosa es la “dignidad humana” porque ella ya estaría incorporada de tal manera que se vivenciaría como algo espontáneo, natural.
Educar al ser humano desde temprana edad en la importancia vital de los “afectos” para que se comprenda la “razón” poderosa que existe en ello. Una mejor calidad de vida ganada mediante, por ejemplo, la solidaridad, siempre siguiendo el pensamiento de Adela Cortina, podría muy bien hacer que quienes posean poder no se sientan dueños absolutos de los demás. Los “afectos educados” dan una mayor comprensión acerca del mundo que nos toca vivir.    “Educar en los afectos” para contrarrestar el lado negativo de la globalización, y por ende – como sostiene Cortina – “potenciar lo bueno” de ella.
Una sociedad que padece “Analfabetismo Emocional” es una sociedad que desconoce el sentido de la solidaridad, y no importa cuánto puedan comprar sus ciudadanos/consumidores si interiormente se hallan escindidos, si no unen afectos con razón.
El “Analfabetismo Emocional” afirma al hombre en tanto que consume compulsivamente sin importarle el entorno que lo acompaña, el medio en que se desarrolla. Este analfabetismo es quizás peor que el de no saber leer y escribir, pues torna a los habitantes seres egoístas, impotentes e indiferentes ante la vida. Es en la educación afectiva donde se sustenta la capacidad del hombre para no “instrumentalizar” a otros seres humanos. Si no se educa desde niño en esto, aun antes de aprender el alfabeto, es muy probable que la moral pase como algo inadvertido en sus vidas puesto que sólo existirá para ellos sus propias reglas de conducta que no contemplaría al resto de la humanidad.
·         “Educar los afectos” hará comprender la importancia del hombre no ya en este mundo globalizado sino en el Universo. Así, la siguiente reflexión de Gabriel García Márquez nos ayuda a reconciliarnos con el “ser humano”, y al igual que Cortina, a apostar a la potencialización de la parte noble y generosa que existe en esta vida cada vez más globalizada: "Debemos arrojar a los océanos del tiempo una botella de náufragos siderales, para que el universo sepa de nosotros lo que no han de contar las cucarachas que nos sobrevivirán: que aquí existió un mundo donde prevaleció el sufrimiento y la injusticia; pero donde conocimos el amor y donde fuimos capaces de imaginar la felicidad".




18 comentarios:

  1. se sabe que las corridas de toros es degradante hacia los animales por parte del hombre, pero lo realmente degradante son las personas que hacen de estos grandiosos toros criaturas indefensas ante nosotros, se ha perdido el aspecto cultural, el cual representaba la igualdad de fuerza ante el animal que es el toro y el hombre, en una cituación donde era necesario defendernos de estos animales.
    y esto es citado en el libro de hernesto savater en su libro tauro ética muy buen libro por cierto. comentario por Andres Felipe Segura ING. civil santo tomas

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  2. Fernando Savater no esta en contra hacia las corridas de toros si no esta en contra en la degradacion de la raza de los toros, actualmente la mayoria de los toros son debiles y temen ante el hombre esto tambien degenera no tanto a la raza si no tambien a la festividad que ya no tiene la misma emocion que la tenia antiguamente cuando el toro era un reto y un gran adversario para el hombre por.Fernado Savater aclara que el hombre a dominado a los animales hasta el punto de que todos ellos le temen.

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  3. Para fernando savater toma una critica frente a los toros ya que hoy en dia nos son iguales que las de antes, el no pelea ni va en contra de los antitaurinos ,si no que se ha perdido la cultura de que antiguamente los toros eran mas fuerte , agresivos y hacian que la corridas de toros fueran mejores.
    ahora ya no es igual por que los defensores de animales dicen que las corridas de toros es un maltrato para estos mismos, y7 han querido cancelar esto pero si cancelan esto se perderia una gran cultura fundamentada en españa y solo quedaria en un recuerdo del pasado .
    comentario por andres velasquez cuestas ING.Civil Santo Tomas

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  4. juan stheban sanchez aragon (ing civil 1A) Respecto a tauro-ética:en mi opinión la tauromaquia es una actividad en la que se expresa, la impotencia del hombre por buscar cada vez poseer mas poder y expresar su miedo a dejar de ser el centro del universo, de no poder controlar todo lo que se encuentra en su camino. debemos comenzar a convivir con la naturaleza y no tratar de controlarla a nuestro gusto

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  5. A fernando savater le gustan las corridas de toros y por el no las prohibiria, el esta en desacuerdo con los abusos que tenemos con los toros que se crian mas para huir que para atacar, es por esto que estos animales han perdido su poder. El invita a reflexionar sobre la relacion hombre-animal que existe hoy en dia. Es por eso tambien que las corridas de toros han perdido su valor, su simbolismo.
    Comentario por David Alejandro Nemes Preciado facultad de Ing. civil

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  6. la manipulacion que implementa el hombre en el animal, cambia totalmente el aspecto la corrida taurina.
    el hecho de criar animales debiles que sientan miedo al ser humano pierde el sentido de un espectaculo, fernando savater cuestiona la degradacion del animal al referisre al toro y que este siempre se ha visto como animal indomable, y en tiempos anteriores se mostraba una lucha equitativa entre humano-toro ya que nintguno de los dos se dejaba agredir y era a defenderse mas que cuestionar si los espectatulos taurinos son culturales deberiamos detenernos a pensar ¿ es justa las condiciones humano -animal en las que transcurre este espectaculo ?

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  7. a fernando savater le gustan los animales, los toros pero el esta en total desacuardo con el maltrato animal y cuestiona acerca de esto. pero el dice que el enfrentamiento entre toro/humano es una lucha constante y la cual se disputa el dominio del control que uno ejerce sobre el otro.
    LUIS ALEJANDRO MONSALVE PARRADO ING CIVIL A

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  8. para mi es un libro que salio en buen monmento porque hay una lucha de ideales entre los aficionados a la tauromaquia y los que estan en contra de ella que son los defesonres de los animales, en su libro la tauroetica nos invita a refelexionar y que haya una protecion cultural para que no se sigan cometiendo abusos.Examina la relación del mundo humano y animal antes que el hecho de la fiesta taurina, que para el a perdido su valor ya que los tiempos cambian y los toros no son los mismos no tiene el mismo potencial.Es importante resaltar que Fernado Savater le gustan las corridas de toros pero hay cosas que como a todos nos gustan y otras no.

    juan sebastian trujillo alvarado ing. civil

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  9. estoy de acuerdo con fernando savater al citar que el deporte taurino esta desviado el significado primordial, culturalmente es una recreacion de un momento determinado en donde hombre-toro luchan por defendersen, pero teniendo en cuenta la equidad, pues el toro es un animal muy fuerte y defiende su territorio y el hombre defiende su propia vida. en realidad este deporte degrada la grandeza y lo valioso que son estos animales.

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  10. Fernando Savater nos dice el esta de acuerdo con las corridas de toros pero no esta de acuerdo es que los toros de hoy en día le teman a los humanos en vez de odiarlos, se dice que un enfrentamiento equidistante es al que donde es toro/hombre,pero esto se daba correctamente ace años cuando el toro luchaba por defender su territorio y el hombre por preservar su vida.

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  11. las corridas de toros son algo tradicional en algunas partes no estoy en contra ni a favor pero si de un bue trato a los toros si son para esta celebración deberían de criarlos y alimentarlos para que estén en buena forma..No para que estén alas manos de estos "artistas" tan fácilmente.
    Si deberían de acabarse este tipo de celebración o quitarle la parte de la estocada final ya que es un ser vivo y no merece esta muerte. pero reitero es una tradición que muy difícil va a cambiar y a dejarse tan fácilmente.
    Edier Lopez Mora.

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  12. La tauromaquia en algunos lugares es considerada como una manifestación artística cultural , pero para otras personas es considerada como un acto cruel y brutal en la que el hombre domina al toro como ha hecho con la mayoría de los animales en su proceso de conquista y explotación del mundo, acabar con la tauromaquia seria suprimir parte de la identidad cultural de una región pero de todas maneras esta actividad con el paso de los años ha perdido su esencia no por culpa de los anti taurinos sino por los taurinos mismos que literalmente domestican a los toros para hacer las cosas a su acomodo sin pensar que se está afectando la naturaleza del animal y la tradición de la tauromaquia por no saber llevar un equilibrio en la relación hombre-animal y decide optar por el facilismo ocasionando la decadencia de esta actividad simbólica.

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  13. En la tauroetica, el autor Fernando Savater va hacia la búsqueda del verdadero sentido de la fiesta brava, su esencia basada en un espectáculo donde el toro y el hombre son adversarios; esta espectacularidad y nobleza que se ha venido degenerando a lo largo de la historia. No se trata de ir en contra o a favor de la tauromaquia si no de analizar y rescatar la ética que encierra este festejo y de la necesidad de regenerarla para evitar su decadencia principalmente en aquellos pueblos en que la fiesta brava es un legado cultural
    .
    Luis Felipe Hernández Rojas

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  14. Analizando el texto, me doy cuenta que la corrida de toros tiene como principal enemigo a los mismos taurinos que han desviado el significado como tal de triunfo sobre los animales, para mostrar un arte que cada vez se preocupa mas por facturar dinero. Savater nos muestra que para nosotros que no sabemos verdaderamente su intención (la de la corrida de toros) nos da igual ver una corrida con un toro que verdaderamente este criado para combatir a un simple toro, que solo huya y muestre el miedo a la muerte que se le viene encima. Esto es lo que nos muestra a nosotros una paronamica cruel, ver a animales que no están preparados para este espectáculo, que huyen y mueren lentamente, pero quienes causan eso? Los mismo organizadores, que por ahorrar en costos utilizan cualquier animal. Sinceramente al igual que Savater no seria torero, pero a diferencia de él no le encuentro gusto a este espectaculo, simplemente lo veo desde una forma imparcial. En los pocos apartados de este libro, lo encuentro agradable ya que me da un simple ejemplo de que nosotros aveces opinamos o cuestionamos diversos temas sin saber su significado como tal, simplemente vemos lo superficial. Con respecto al tema de la prohibición pienso que es algo muy dificil de expandir, por mas malo que lo muestren, ha sido y sera una tradición, que ha pasado de generación en generación, que se ha desviado un poco de su ideal pero que se puede regenerar, regeneración que como dice en su libro Savater debe ser inmediata.

    Sebastian Espitia Ingenieria Civil 1A

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  15. Es un tema difícil de describir es apasionante para unos y degradante para otros, pero es una tradición que no se puede ocultar, no se sabe si quienes la defienden lo hacen para mantener una forma de distracción y un estatus o quienes lo quieren acabar para “supuestamente” defender a los animales, cuando la degradación del animal lleva a la misma degradación del hombre. Savater es enfático y certero en sus comentarios filosóficos al no tomar partido pero ver desde la barrera la polémica y opinar bajo su juicio. No sabemos que es más duro de aceptar si la extinción de los animales por causa del hombre o la extinción del hombre por causa de este mismo.

    Santiago Quintero Novoa

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  16. En este caso el autor y filósofo se adentra en explicar el espíritu, en cuanto tiene que ver con el origen de la fiesta brava, en el mismo instante cuando unos movimientos pretenden que ellas sean prohibidas. Él considera que los argumentos de quienes se oponen a ellas son infundados, en la medida que no conocen de la relación hombre animal que les dio origen; por el contrario si aquellos se ocuparan de entender la razón de ser de las corridas, se encargarían de luchar contra la degradación en que está cayendo el espectáculo de los toros.

    Danna Gómez Mosquera

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  17. Me parece muy interesante tener conocimiento de este concepto por q asi sabemos que hacen con lo q nos pertenece...
    con los bienes públicos ocurre como en el mercado de seguros; cuando obtenemos un seguro tendemos a caer en lo que se llama "riesgo moral" y solemos ponernos en peligro absurdo más a menudo. Esto en términos de bienes públicos es su sobreexplotación, sin ir más lejos observar las interminables colas de ancianos en los ambulatorios por las mañanas.

    En mi opinion las corridas de toros deberían desaparecer lo antes posible, pues considero que son actos vandálicos y humillantes para el animal, siendo este maltratado hasta la muerte..la llamada fiesta brava.. y algunas religiones... con su generacion van a desaparecer, me refiero a los toros, a su edad pueden tener entretenimientos mas relevantes, que ver como sacrifican a un toro aprovechandose de la naturaleza de esos tan nobles animales... Están acabados, porque la sociedad evoluciona, y al igual que antes se mataban gladiadores en la antigua roma por diversion..
    -Por último, opino que hay otras formas de diversión sin necesidad de dañar a alguien y que también existen culturas o artes más dignas de serlo.

    El Biocentrismo como aqi se demuestra , es el mas clara ideal d igualdad para con todos los seres vivos, una muestra d humildad y no orgullo x una especie asecina la cual prefiere cerrar los ojos y matar sin importar las ganas d vivir o anelos q puedan tener otras especies .

    MARCELA RODRIGUEZ
    ING AMBIENTAL D

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  18. Profesora soy felipe segura necesito su número por favor

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